La economía española es rehén de una nueva «burbuja» laboral a la que nadie parece encontrar salida. Casi 729.000 personas permanecen inmersos en expedientes de regulación temporal de empleo (ERTE) y están encontrando enormes dificultades para reactivarse en un mercado laboral asolado.

Al margen quedan otros cientos de miles aún imposibles de cuantificar con detalle, que probablemente serán despedidos si sus empresas no consiguen remontar de forma inminente.

Hasta ahora ha resultado sastisfactoria la aplicación de estos ERTE solo porque el Estado se ha endeudado para hacerse cargo de su coste.

Así se ha permitido sobrevivir a miles de empresas que estaban al límite. Pero los ERTE son medidas coyunturales, y un simple parche útil como este nunca deja de ser una solución a medias con pésimo pronóstico.

Muchos españoles llevan meses viviendo de los llamados empleos «zombi», pero ahora se asoman a un abismo.

Ese que no quiere reconocer el Gobierno.

ABC