CIFUENTES, CISNE MUERTO

Cifuentes murió por todos los enchufados, los recomendados, los gañoteros y los bachilleres falsos de esta España con el espadín del Siglo de Oro, el estanco puesto del franquismo y la cátedra con trenca ideológica de la democracia. Penando como una blanca natacha de la política, le va a tocar expiar en su carne de hule la eternidad de nuestra picaresca. Cifuentes no se equivocó más que otros que han caído en la misma simonía. Lo grave fue enredarse tanto al encubrirlo, liando a todo el papado universitario para rehacer un papel igual que se anula un matrimonio de reyes, cambiando el pasado. Encima, la pillan cuando tercian riña y venganza, en la peor hora del PP. La hora que tocaba, por supuesto.

Cifuentes no era la más falsa ni la más corrupta, pero la televisión ha tenido con ella un amor enfermizo de rubia, a lo Silvia PinalIgnacio Escolar salía cada día como a su Ángelus morboso con ella. Escolar tiene algo de sacerdote, pero de sacerdote egipcio de Händel. Él intentaba hacer de aquel máster un gran escarmiento con fuego de egipcio apócrifo, lleno de severidad y escorpiones. Pero en realidad su gran exclusiva era como el secreto del diario de una rubia, y eso no parecía ni política ni periodismo, sino esa maldad del niño que arranca las piernas a las barbies. Al menos, hasta que la mancha se tapó con crímenes. Podría pasarse Escolar por alguna universidad andaluza, y pedir papeles y trabajos en gusanillo a cargos socialistas. Pero no se trata de la verdad, sino del foco. El periodismo no puede contar la verdad, de tantas que hay. Lo que hace es poner algo en el foco y Cifuentes les había salido de una tarta.

En La Sexta, Cifuentes ha sido como su Ruperta: susto y mascota. Con todo lo que ha pasado y está pasando, resulta que Cifuentes les ha colmado. Ferreras, que es como un Íker Jiménez cafeinizado, que lleva el programa y las incógnitas como él, que hasta se viste como el monstruo de Frankenstein (o el que hacía Kiko Veneno); Ferreras, digo, parecía haber descubierto con Cifuentes las caras de Bélmez. El día que declaró por los ERE, Ferreras no le dedicó a Griñán ni un segundo, ni un caderazo. El foco, es eso. Cifuentes caerá justa pero tontamente, como por traficar con tazos. Pero hace tan bien de cisne muerto…

Luis Miguel Fuentes ( ElMundo )