EL CIS NO ES LA COCINA DEL PSOE

El discurso reformador que con aspaviento agitaba el PSOE desde la barrera de la oposición parece habérsele olvidado ahí. Hoy publicamos que Pedro Sánchez se ha rodeado de la mayor estructura de altos cargos de la historia de La Moncloa: el número de sus directores generales, por ejemplo, duplica al de Rajoy. Más allá del poco lustre que supone ostentar el reprobable récord de cargos discrecionales, resulta inquietante el inequívoco afán partidista que guía a Sánchez en tal reparto.

Caso flagrante supone la elección de José Félix Tezanos como presidente del CIS: la primera vez que un miembro de la dirección del partido gobernante ejerce como tal. En concreto, el encargado de diseñar el programa electoral y de manejar los sondeos del PSOE es de quien dependen los estudios que deben expresar fielmente las tendencias de los ciudadanos. El malestar político es altísimo. Y el revuelo también ha llegado al ámbito académico. Los sociólogos advierten de que, pese a que el resultado de las encuestas es difícilmente manipulable, sí se puede retocar la estimación de voto con su consecuente impacto en la ciudadanía, a quien se le sirve así una orientación sesgada ideológicamente.

La situación de Tezanos es insostenible. Tanto que voces del propio PSOE exigen al menos su dimisión del cargo orgánico. Sánchez no puede amparar más esta incompatibilidad: el CIS es un organismo científico y su pretensión de convertirlo en su cocina simplemente lo desacredita.

El Mundo