La descomposición de Ciudadanos vivió ayer otro episodio significativo con la sorpresiva incorporación al PP de Lorena Roldán, sustituta de Inés Arrimadas en Cataluña y designada por las bases del partido aspirante a la Generalitat en un proceso de primarias.

Sin embargo, un posterior golpe de mano de Arrimadas situó a Carlos Carrizosa como cabeza de lista. Ahora Roldán se cobra una venganza que amenaza con desguazar más todavía a un partido que en los últimos comicios fue el más votado en Cataluña, y que ahora ve cómo una fuga incesante de líderes lo aboca a una posición cada vez más irrelevante.

Desde la marcha de Albert Rivera, Ciudadanos ya no es Ciudadanos, y la estrategia para ponerse al servicio del PSOE, dictada sin ningún debate interno por un reducido núcleo de afines a Arrimadas, es cada vez más criticada por dirigentes, cuadros y militantes.

Hace unos meses Ciudadanos reclamaba al PP con cierta soberbia que disolviese su marca en Cataluña y se integrase en el partido de Arrimadas antes de verse abocado a desaparecer.

Ahora es la portavoz de Ciudadanos, precisamente en su principal plaza electoral, quien abandona resentida e incrédula con la deriva adoptada por el equipo de Arrimadas.

Aquella «España Suma» que meses atrás debió configurar una alternativa creíble del centro-derecha frente a la izquierda resultó un fiasco.

En cambio, hoy parece empezar a conformarse de forma natural a base de huidas de Ciudadanos.

ABC