¿ COALICÍON ?

Pedro Sánchez no puede estar pensando en serio en dar entrada a Unidas Podemos en su futuro Gobierno. Estará, en todo caso, mareándole la perdiz al ávido Pablo Iglesias, dejando estratégicamente la pelota en el aire hasta el lunes o lanzando un globo sonda para recibir y exhibir la respuesta social que ya conoce: no, sus votantes no quieren un gobierno socialista en coalición con UP.

Siete millones y medio de personas votaron al PSOE en las generales. La inmensa mayoría de ellas evitaron sin dudas lo que estaba a su alcance: votar a UP. Y si lo evitaron no fue para, a la vuelta de la esquina, tener a gente de Iglesias empotrada en un Gobierno socialista.

Cometería Sánchez un gravísimo error si confundiera el criterio más común entre esos millones de votantes con la opinión -en su debido porcentaje- de los doscientos mil militantes del PSOE, de los setenta y tantos mil partidarios que le rescataron para dirigir su partido y, no digamos, de los cientos de fans que en la noche electoral gritaron en Ferrazeso de «¡con Rivera, no!».

Es normal que Sánchez busque el apoyo de UP para su investidura y para garantizarse alguna estabilidad parlamentaria. Y es normal que Unidas Podemos le dé ese apoyo -¿qué hacer si no?-, acordando previamente o sobre la marcha lo que haya que acordar.

Y es así, entre otras razones, porque Albert Rivera (el patriota, el hombre de Estado, el que sólo piensa en el bien de su país) no está dispuesto a pactar nada con Sánchez, sino a sucederle como mesías advenido sobre las ruinas que avizora.

Las opiniones y recetas de UP y sus dirigentes sobre asuntos como el independentismo catalán y vascoMaduro y otros autarcas de izquierdas, la monarquía, la inmigración ilegal, las donaciones de los ricos, los medios de comunicación, los desahucios, los escraches, la okupación, las relaciones con la Iglesia, los bancos, el animalismo radical, lapropiedad intelectual, determinados planteamientos ultrafeministas, la defensa, varios preceptos constitucionales, el valor de la ley, ciertas decisiones judiciales, ciertas actuaciones policiales y muchas cosas más, se mueven en una franja de colisión con las ideas socialdemócratas (en lo económico) y liberales/progresistas (en lo político-social) que amalgaman a esos siete millones y pico de votantes.

De estabilidad, nada. La legislatura sería una continua migraña, un cisco diario, otro que añadir al follón que cada día le van a montar al Gobierno, con razón o sin ella, todas las oposiciones.

Manuel Hidalgo ( El Mundo )

viñeta de Linda Galmor