COBARDÍA Y TERROR

Ayer consumó el Gobierno de Pedro Sánchez una de las jornadas más humillantes que haya vivido un ciudadano español, sobre todo si vive en Cataluña y no pertenece a la secta separatista. El Gobierno de la señorita Pepis Calvo y el Doctor Cum Fraude se arrastró a los pies del catanazi Torra para comprar su seguridad en su visita a la ciudad que Cervantes, con ironía anticipatoria, llamó «archivo de cortesía».

¡Como que lleva archivada 40 años! En rigor, desde que, hace más de un siglo se le llamaba La Rosa de Fuego o La ciudad de las bombas. Por esa misma época, finales del XIX y comienzos del XX, la casta política de Barcelona creó su propio pistolerismo contra el terrorismo de la CNT/FAI y, a la vez, convirtió a España en su colonia económica a través del Arancel Cambó, el pago a cuenta de no romper la legalidad que han abonado desde Cánovas todos los Gobiernos de Madrid, zurdos o diestros, tiránicos o democráticos. Con todos se entendió la casta barcelonesa, a todos esquilmó y siempre acabó igual: en manos de la Izquierda revolucionaria, llámese ERC o CUP.

El fascio de Maciá, la Bandera negra paramilitar de Estat Catalá o GAAR (Grupos Autónomos de Acción Rápida) vuelven encapuchados a las calles catalanas para la teatralización del juicio al Golpe ante los medios internacionales.

Los catanazis se fingirán una Palestina oprimida desde hace siglos por los judíos españoles que mataron a García Lorca. Y mientras se permita a Roures forrarse con la carpa de la publicidad golpista y a TV3 llamar al asesinato generalizado -con cócteles molotov- o selectivo -tirando a Borrell de un avión-, se acercará el escenario separatista ideal: la intifada contra el Estado Español que fuerce a Madrit a aceptar el régimen de apartheid de los españoles de Cataluña, Països Catalans y otras tribus.

Hoy veremos el grado de violencia que Torra, superior jerárquico de los chicos de la gasolina y profesor de gimnasia revolucionaria en TV3 considera más conveniente para sus intereses, que se resumen en uno: la destrucción de España. Toda la izquierda, decididamente antinacional, les apoya.

Frente a ellos, los tres partidos constitucionales y/o nacionales: PP, Ciudadanos y Vox. Y la fuerza legal y legítima del Estado que el Gobierno se niega a emplear. Ayer, cobardía; hoy, terror. Mañana, peor.

Federico Jiménez LoSantos ( El Mundo )

viñeta de Linda Galmor