COBRAR POR NO HACER NADA

Entre cogérsela con papel de fumar o entrar como un elefante en una cacharrería existe un término medio y  la clase política parlamentaria, al elegir el “fumeque”, ha pasado de actuar con prudencia en el asunto de Cataluña a comportarse como un grupo de amiguetes y colegas que cultivan la complicidad en cuanto se habla de dinero.

Los dos diputados de Ezquerra Republicana, Joan Tardá y Gabriel Rufián, que prometieron dejar sus escaños en cuanto se declarase la independencia de Cataluña han decidido seguir cobrando su sueldo sin ir a trabajar. 

Ciudadanos, que en este asunto no se anda con medias tintas, hizo una propuesta de quitarles el sueldo mientras no cumpliesen con sus obligaciones laborales pero PP,PSOE y Podemos se han opuesto a esa sanción administrativa . De esta forma el rufián Rufian  seguirá cobrando más de cuatro mil euros mensuales así como Joan Tardá, y solo irán unos minutos a las sesiones de control parlamentario para montar un circo con fotocopiadoras de cartón o esposas compradas en un sex shop.

No seré yo quien les pida que renuncien a comportarse en el parlamento como si estuviesen en un circo porque cada uno hace lo que sabe o puede, y  tal vez por eso algunos diputados en vez de utilizar la palabra hablada la sustituyen por pancartas reivindicativas o camisetas  con eslóganes o se dedican a escribir, con faltas de ortografía, frases cortas en Twitter.

Imagino a los trabajadores de cualquier empresa, algunos de ellos especializados en inventarse pretextos para practicar el absentismo laboral, cabreados y con razón por la discriminación positiva en favor de los parlamentarios  que deciden no ir a trabajar  y a pesar de ello tienen reconocido ese derecho. Una vez más se acredita en la práctica que no todos los españoles somos iguales ante la ley, y esa debería ser un argumento definitivo para que estos dos independentistas no quisieran irse nunca de España, porque en cualquier otro sitio estarían ya en la puñetera calle.

Cada día que pasa  se demuestra de una forma más palmaria que la independencia de Cataluña habría sido una ruina para todos sus ciudadanos, porque además de hacer la mili obligatoria, tendrían que sostener con sus impuestos  a una patulea de golfos, unos más  preparados que otros, expertos en el trinque y en el absentismo.

Al menos ahora esa fiesta se la pagamos entre todos los españoles.

Diego Armario

viñeta de Linda Gamor