COLAU DEBE RETRATARSE

La aritmética endiablada que arrojó el 26-M obliga a Ada Colau a no ponerse de perfil, aunque sea por una vez. La alcaldesa de Barcelona ha mantenido una calculada ambigüedad, cuando no una abierta connivencia con quienes perpetraron el golpe del 1-O.

Aunque no se declara independentista, lo cierto es que siempre se ha mostrado a favor del soberanismo, es decir, del ejercicio del derecho de autodeterminación. Colau considera que Cataluña debe erigirse en sujeto de soberanía, lo que acarrearía abrir la puerta a la ruptura del marco constitucional y de la integridad territorial de la nación española.

Pese a ello, tanto el PSC como el propio Valls han ofrecido sus votos para investir a Colau de alcaldesa. Esta fórmula evitaría que Ernest Maragall se hiciera con el bastón de mando, pero suscita el rechazo de Cs, que ya ha dejado claro que sí se abre a un gobierno local del PSC pero no de Colau.

Ha llegado la hora de que la regidora de Barcelona se retrate. O es alcaldesa con los votos de Valls, aunque ello implique el divorcio de este con Cs; o entrega la capital de Cataluña a Esquerra, lo que rendiría al separatismo un anhelado escaparate institucional;o facilita una salida haciendo alcalde al socialista Collboni para orillar el procés y volcarse en la gestión municipal, que falta le hace a Barcelona.

El Mundo

viñeta de Linda Galmor