La doble moral de la izquierda sale a relucir a primeras de cambio, pues no les tiembla el pulso, cuando por interés, tienen que castigar a aquellos que defienden en teoría los mismos valores que ellos. El consistorio barcelonés ha encargado gestionar la Oficina de Asuntos Religiosos (OAR) a la fundación árabe Bayt Al-Thaqaf.

La motivación más profunda era castigar a Israel, quien según los podemitas está haciendo un genocidio contra los palestinos. Una muestra más de la incoherencia de Inmaculada Colau pues es una medida en contra de Tel Aviv, una ciudad que abandera el progresismo y la defensa de derechos del colectivo LGTBI.

El deshermanamiento con la mencionada ciudad está generando una gran polémica, pues tanto progresistas como conservadores acusan a Colau de exaltar un sentimiento de odio y de antisemitismo, incompatible con cualquier democracia occidental.

La respuesta de la alcaldesa ha sido contundente. No solo promueven desde el ayuntamiento una campaña abiertamente antisemita sino que ha contratado los servicios de la fundación Bayt Al-Thaqafa para llevar un despacho, que debe trasmitir por encima de todo neutralidad.

La oficina está bajo la supervisión del área de Cultura, Educación, Ciencia y Comunidad, dirigida por el también podemita Jordi Martí, sexto teniente de alcalde y mano derecha de la alcaldesa.

El Correo de España