COLÓCANOS A TODOS, SÁNCHEZ

Con enternecedora diligencia, Pedro Sánchez regó las siembras del PSOE destituyendo a los peperos de los cargos públicos en la Administración, como si en lugar de sentarse en la silla curul de Moncloa a través de una tórpida moción de censura lo hubiera hecho tras unas elecciones triunfales.

A nadie sorprendió. No se esperaba otra cosa de él. Tampoco resulta sorprendente lo que ha denunciado en EL MUNDO, en un excelente reportaje con notable repercusión mediática, Daniel Viaña: que cerca del 50% de los miembros de la ejecutiva del PSOE han sido colocados en las empresas públicas. Nada nuevo bajo el sol. Todos los partidos políticos, siempre ejemplarmente atentos a satisfacer el interés partidista por encima del interés general, han hecho lo mismo al acceder al poder.

A los que no han tenido cabida en los cargos políticos de la Administración, Pedro Sánchez les ha enchufado con inusitada celeridad en las mamandurrias y canonjías de las empresas públicas. Así, Jordi Sevilla es ya presidente de Red Eléctrica, con un modesto sueldo anual de 500.000 euros; Ignacio López, secretario ejecutivo en el PSOE, director de Salvamento Marítimo; Jesús Huerta, de la Junta de Andalucía, presidente de Loterías del Estado; Isabel Pardo, de la Diputación de Pontevedra, presidenta de Adif; Vicente Fernández, de la Junta de Andalucía, presidente de Sepi, nada menos; Juan Serrano, de la ejecutiva federal del PSOE, presidente de Correos; José Félix Tezanos, de la ejecutiva del partido, presidente del CIS; Óscar López, exsecretario de Organización del PSOE, presidente de Paradores; David Cierco, exportavoz socialista en el Ayuntamiento de Pozuelo, director general de Red.es; Isaías Taboas, zapaterista pertinaz, presidente de Renfe; Alejandro Soler, exalcalde de Elche, director de Sepes; Ornella Chacón, exconsejera en Canarias, presidenta de Puertos del Estado; Juan Tovar, exalcalde extremeño, presidente de Cetarsa… Y un largo etcétera en empresas municipales, provinciales y autonómicas.

El más generoso maná, en fin, se ha derramado sobre los enchufados de Sánchez. Y claro, el pueblo español mantiene intacto su desprecio por los partidos políticosy los sitúa como el tercero de los diez grandes problemas que agobian a la ciudadanía. Se han convertido, además, en gigantescas agencias de colocación para parientes, amiguetes y enchufados.

Luis María Anson ( El Mundo )