COMILLAS, METÁFORA DE ESPAÑA

La opacidad de las negociaciones de este Gobierno para prolongar el injustificado estado de alarma ha ido reforzando a los partidos que quieren romper España y de los que depende el sanchismo-leninismo. El último y más relevante ejemplo lo revelaba el pasado domingo uno de los grandes periodistas de este país, Manuel Ángel Castañeda, que llegó a ser en su día el decano de los directores de periódicos.

En su artículo («De Reading a Comillas», El Diario Montañés 07-06-2020) Castañeda contaba cómo la candidatura de la localidad cántabra de Comillas a ser la sede del Centro Europeo de Previsión Meteorológica a Plazo Medio, que actualmente está en Reading, Inglaterra, y abandonará ese país cuando se consume el Brexit, ha sido apuñalada por el presidente del Gobierno.

La villa de los arzobispos fue propuesta en noviembre por Cantabria y tenía condiciones idóneas por disponibilidad de edificios -la majestuosa antigua sede de la Universidad Pontificia- y respaldo institucional.

La realidad ha sido que en la enésima negociación de prórroga del estado de alarma, los independentistas catalanes han pedido esa sede -ya no saben qué pedir porque les han dado de todo- y Sánchez, raudo, se la ha otorgado a Barcelona.

Se juntan aquí dos hechos que incrementan el oprobio de la decisión. Primero que en 2017 Barcelona era candidata a la Agencia Europea del Medicamento que dejaba el Reino Unido por las mismas razones. Barcelona era la ciudad favorita para acogerla, pero Ada Colau hizo declaraciones en contra de la llegada de la agencia y ésta se fue a Ámsterdam.

Y segundo que los comillanos han sufrido ya bastante humillación de la alcaldesa barcelonesa que retiró de su ciudad la estatua del más ilustre hijo de Comillas, su marqués. A pesar de todo lo que Antonio López hizo por Barcelona, su monumento ha acabado en un trastero. Y ni siquiera han aceptado la petición de la alcaldesa de Comillas de que se la den para erigirla en la villa cántabra. Si no quieres taza, taza y media.

Algunas instituciones como el Banco Santander han apoyado la candidatura de Comillas con todos sus recursos, lo que para los independentistas y podemitas probablemente será un motivo más para impedir la presencia de la agencia europea en la villa montañesa.

Pero lo más sorprendente es que Miguel Ángel Revilla, el de las tertulias televisivas, el de las anchoas y el taxi, el que ha apoyado la prórroga del estado de alarma, no ha tenido a bien hacer la más mínima queja pública por esta concesión a los independentistas en detrimento de su tierra. Guárdelo para mejor ocasión, señor Revilla.

Mientras tanto, en esa localidad se ha dado un ejemplo único en España. A mí me gusta decir que Comillas debe ser el municipio más grande de Europa porque dicen veranear allí gentes que lo hacen en municipios que están a veinte o treinta kilómetros.

Pero lo cierto es que Comillas y su entorno viven esencialmente de los que tienen allí su segunda residencia. Como en otros lugares de España, al empezar la pandemia los foráneos fueron mal vistos y, en algunos casos, incluso acosados.

La reacción de un grupo de los que van allí, encabezados por un hombre de larga y brillante trayectoria profesional como es Antonio Eraso, vecino de Ruiloba, fue crear una cuenta corriente para que los que tienen una segunda residencia en el entorno de Comillas hagan donativos para ayudar a los más necesitados del lugar.

Problema resuelto. Así Comillas se ha convertido en perfecta metáfora de la España actual: mientras los gobernantes nacionales y regionales le impiden prosperar; la iniciativa privada apuesta por ella.

Ramón Pérez-Maura ( ABC )