CÓMO NOS COMEN EL TARRO GRETA Y SUS GRETINOS

Gases de efecto invernadero. El dióxido de carbono, de los que menos atacan la atmósfera. Y con origen humano, menos aún. Sintetizando. Del 0.05% de CO2 que se halla presente en la atmósfera, los humanos son responsables de menos del 1%, siendo los océanos, con diferencia, los principales emisores de dióxido de carbono. Luego los volcanes, las plantas, los animales.

El astro rey, también babea la atmósfera. Las emisiones humanas de CO2 nunca podrían ser la causa del calentamiento global. Obvio. Abundando, los calentorros también confunden causas con efectos. No es el CO2 el que provoca un aumento de la temperatura. Más bien al contrario. Al incremento de temperatura global le sigue un aumento en los niveles de CO2. Gretinos, sabed que amo profundamente el benemérito CO2 e intensamente os desprecio.

De la paranoia de extinción nuclear a la paranoia climática. Cinco décadas de por medio. De todas maneras, podríamos decir que el año 1995 marca el punto de arranque e inflexión de todo este calentón. De repente, súbitamente, surgen voces de alarma sobre el malo maloso de este nuevo teatrillo del control de masas. El dióxido de carbono, vulgo CO2.

El muy cabrón estaría provocando daños irremediables a nuestro planeta Tierra, dicen. Todo se desmorona. La psicosis de la plebe, de por sí asustadiza, se acojona. El malo malísimo de la función estaría provocando un turbador incremento de las temperaturas sobre la faz de la Tierra. Y este aumento nos llevaría derechitos a un Calentamiento Global sobre la superficie del planeta con inadvertidas derivaciones para los seres vivos y para la propia Tierra. Pura ingeniera social.

Evaporada la apocalíptica religiosa derrapa, con inusitada fuerza, la apocalíptica climática. El hombre, arrostrando culpas inescudriñables, causante de todos los males sobre el planeta. El origen antropogénico de los males climáticos.

La especie sapiens sapiens, tumor metastásico impregnando todos los poros de Gaia, nuestra Diosa Madre. La Tierra sufre (mucho) por nosotros. Si además de humano, eres varón, blanco y hetero, estás jodidísimo. Nosotros tenemos la culpa del calentamiento global, hemos sido malos chicos.

Culpables de toda culpa culpabilidad. Culpa, un hondón. Mea culpa, mea culpa, mea maxima culpa. Amén. Culpables. También lo son, es justo recordarlo, las pedorretas de las vacas, su tóxico metano, pero las pobres no se dan por enteradas ni son propietarias de ningún bien. Solo, pues, quedamos como únicos culpables de la más que probable extinción de la vida sobre la Tierra.

El vínculo que establece el aumento de CO2 con la catástrofe que se avecinaría fue formulada, en un principio, por Roger Revelle, allá por los setenta del pasado siglo. Curiosamente, juas, este gas incoloro y esencialísimo para la vida en la Tierra se transformó en el perverso CO2, causante del Calentamiento Global que ponía en riesgo la vida en todo el planeta.

El Sistema Generador de Paranoias recluta, desde ese momento, a las más brillantes mentes de la secta científica. Se empodera, doble juas, la cofradía de los climatólogos. Nos ofrecerían soluciones con las que batallar contra este apremiante enemigo.

Posteriormente, se funda la bazofia onusina del IPCC, conocido popularmente como Panel Intergubernamental para el Cambio Climático. Da comienzo la jodienda. Y cuando hay jodienda, no suele haber enmienda. La mentira deliberada.

Principian los (tergiversados) estudios académicos, se señalan los problemas que afrontaríamos durante las futuras calendas, la ciencia acaba agachando la testuz, definitivamente, ante la ideología. Todo se cernía angustioso. Primero. Universidades sobornadas por el Leviatán y las grandes corporaciones. Segundo. El papel de los medios de intoxicación.

Medios de información teledirigidos por potentísimos grupos de inversión pertenecientes a familias de abundantes y obscenas riquezas. Da comienzo un hábil (e inicuo) manejo de la programación mental. Tele, radio, prensa, cine, internet. Bombardeo mental por tierra, mar y aire. Técnicas propagandísticas de estirpe tan leninistas como goebbelianas. MK Ultra social.

En estos últimos decenios, las mentes de los individuos perfectamente formateadas, troqueladas, pulverizadas, moldeadas, demenciadas. Mentes que de manera inconsciente estarían asumiendo todo el bombardeo/programación como veraz y plausible. Lo dice la tele, lo dicen los expertos, lo dicen nuestros representantes. Lo dice mi polla en cebolla, añado yo.

Niños, sabed una cosita. Este asunto del cambio climático es un pavoroso y falsario cuento de terror. Una tenebrosa fabula muy bien ovillada. Cuestiones de poder de élites muy oscuras. Nosotros tan solo ofrecemos nuestra grupa para que nos sodomicen incesantemente. Nos violan y nos gusta.

Élites hiperpoderosas y chusma prescindible. Escisión tajante. Las técnicas de propaganda empleadas para la propagación de este asunto devienen un calienta-mentes global, favorecido por intereses velados que no tendrían que ver ni remotamente con peligro alguno para el planeta que habitamos, sino más bien para obtener nuestra (categórica y voluntaria) capitulación a un poder global, globalista y globalizador. Totalitario, en definitiva. Sometimiento sin resistencia. Mentalmente esclavos, solo resta morir. En fin.

Luys Coleto ( El Correo de Madrid )