ABC informa hoy de que Sánchez no solo invitó a sus amigos (una decena de personas) a veranear en la casa-palacio de Las Marismillas en 2019 sino que este año también les convidó a la residencia del Estado en Doñana.

Incluso les alojó antes en La Mareta, en Lanzarote, finca propiedad de Patrimonio Nacional donde pasó la primera parte de sus vacaciones.

Confirma esta repetición (aumentada) que lo de 2019 no fue un encuentro esporádico sino que hay patrón y procedimiento en la patrimonialización personal que hace de los bienes y medios del Estado, poniéndolos a disposición de su círculo de amistades.

Sánchez debe ser consciente de que se trata de un abuso de poder inadmisible pues La Moncloa desatiende los requerimientos que le hace el Consejo de Transparencia para que detalle el número de personas a las que invita a cargo de todos los españoles. Otro tic de autoritarismo.

Parece haber creído que puede andar por el patrimonio del Estado «como Pedro por su casa».

ABC

viñeta de Linda Galmor