Lo que pasa es que sois unos inmaduros, unos frívolos y despreciasteis al presidente Rajoy, que es la única derecha posible en España. Aznar se comportó como Rajoy mientras fue presidente, aunque sin su inteligencia de fondo ni su sentido del humor, pero viviendo en el posibilismo y el agua tibia del enjuague.

A este Aznar tan hijo bastardo del conde Fernán González le conocimos luego, en la derrota y en el resentimiento, cuando ya no tenía nada que perder y dejó de importarle España para concentrarse en su odio. Pero mientras fue nuestro, y nosotros sus agradecidos ciudadanos, pactó con Pujol la abolición del servicio militar obligatorio, jamás criticó la inmersión lingüística y desplegó los Mossos de Esquadra, además de las inversiones en infraestructuras y las cesiones tributarias. Lo que pasa es que sois unos ignorantes, unas histéricas y todavía no habéis entendido que el debate no es entre Casado y Cayetana, ni entre Abascal y Ciudadanos y Pablo Iglesias.

Él único debate español era -y en cierto modo todavía es- entre el presidente Rajoy y Pedro Sánchez, entre una derecha moderada y centrada, capaz de pactar con todos, algo cobarde y cínica pero al fin y al cabo garantista, razonable, previsible y ordenada, y este desfile de mamarrachos que Sánchez tiene que poner en ondulación para sostenerse en el poder.

Rajoy sabía que la alternativa a su gobierno, a su tono y a su modulación, no era Rivera sino el peor socialismo de todos los tiempos aupado por una truculenta banda de asalto, que es exactamente lo que nos ha caído. No era tan difícil de entender. También el presidente Pujol conocía mejor que nadie a los catalanes y por eso nunca quiso reformar el Estatuto.

CiU no era lo que Pujol pensaba sino un traje hecho a medida del catalán medio. Los mowglis de Esquerra se creían más listos y así nos trajeron el tripartito; y el burro de Mas, en lugar de aguantar la posición como Urkullu cuando gobernó Patxi, se volvió aún más tóxico que los republicanos y acabó de conducir al catalanismo a este sucio naufragio.

Los que más gravemente insultan a Pedro Sánchez son los que más despreciaron al presidente Rajoy. Para gobernar España, antes hay que entenderla. Los españoles somos lo que somos y no lo que tú quieres creer. Los catalanes también.

Lo que le reprochabais a Rajoy es lo que hoy le exigís a Sánchez en nombre de la libertad que vosotros mismos tirasteis a la basura por querer dar lecciones a un presidente que conocía mejor que nadie a su país. España se merece tener de presidente a uno como Pedro Sánchez, y a Pablo Iglesias de mariachi.

Se lo merecen sus votantes, con todo lo hermoso que les va a caer encima a partir de otoño, pero sobre todo os lo merecéis vosotros, desde Ciudadanos hasta Vox. Os merecéis toda la miseria y todo el dolor. Tuvisteis a un presidente que bastaba con no ser un amargado para entenderlo. Tuvisteis a un presidente que ganó todas sus batallas sin apenas recuento de cadáveres.

Pero erais demasiado arrogantes para entenderlo. Y para aceptar que era mejor que vosotros, y que llegaba antes y en mejores condiciones, y que gestionaba la imperfección con muchísimo más talento del que jamás habéis podido soñar. Os importa más vuestro ego que la libertad.

Sólo entendéis España como una forma de vanidad. El debate no es entre Cayetana y Pablo, entre otras cosas porque hoy tampoco es que sepamos mucho qué es Pablo, en qué ha quedado. Llegó con su enmienda a la totalidad al marianismo, con Cayetana como una Victoria de Samotracia, y obtuvo 66 diputados.

En noviembre mejoró, pero con un resultado igualmente deplorable. Ahora Cayetana ha caído, Ciudadanos está al borde de la desaparición y Vox se ha convertido en un chiste fácil de Pedro Sánchez, el gran beneficiado de la moción de Abascal. Casado cree que la pandemia se llevará al Gobierno por delante pero yo sé que Sánchez aguantará.

Y no porque sea mejor o peor presidente, sino porque sabe sobrevivir y la derecha aún no ha entendido cómo se gana.

Salvador Sostres ( ABC )

viñeta de Linda Galmor