COMPLEJO DE BRUTUS

El Complejo de Edipo fue una de las ideas más brillantes de Freud, hasta el punto de haber pasado al lenguaje popular, sin saberse quién era Edipo. La tendencia del varón a tener relaciones eróticas con su madre, llegando a asesinar al padre, es una rara excepción, pero Freud, llevado por su afán de explicar sexualmente sus impulsos, se pasó, como con la histeria femenina.

Más evidente es el deseo de cada generación de rebelarse contra la anterior, por razones más prácticas, relacionadas con el afán de sacudirse el yugo paterno y detentar el poder. Eso de dominar a otros, de decidir su destino, de hacerlos felices o desgraciados supera en ciertas personas incluso el impulso sexual, aunque a menudo vayan aparejados, como ocurrió con Nerón, aunque en algún caso, como el de Hitler, lo sustituye.

Me perdonarán esta larga introducción para una columna tan corta, pero era necesaria para explicar el duelo que mantienen a la vista de todos Ciudadanos y PP, que son tan aliados como rivales en la conquista de esa madre común de la ciudadanía española que es el centro. Que Rivera aprovechó la desidia de Aznar y Rajoy a enfrentarse con el problema catalán para barrer al PP de Cataluña lo demuestra que Ciudadanos llegó a ganar allí unas elecciones autonómicas, que nadie creía posible.

El salto al resto de España, sin embargo, se le resiste y lo intenta con el envío de Inés Arrimadas a Madrid, y la acogida de descontentos con el liderazgo de Casado en otras comunidades, El objetivo es claro: el sorpasso del PP para presentarse como principal fuerza de la derecha para sacar a Sánchez de La Moncloa. Y entrar él, naturalmente

Casado no ha reaccionado con el Tu, quoque fili me, Tú también, hijo mío, de César a Brutus al verle entre los que le apuñalaban en el Senado, bajo la estatua de Pompeyo, pero casi. Se necesitan tanto como se disputan el mismo segmento del electorado.

Que la estrategia de Rivera surta efecto, sin embargo, no lo sabe ni él, pero no le queda otro remedio al haber síntomas de que ha alcanzado su techo electoral. Aunque siempre le quedará la última carta, el doble salto mortal: un pacto con Sánchez, que es el sueño de éste, para quitarse de encima el fardo más pesado, el de los independentistas catalanes. Pero entonces necesitarían a Podemos, y es dudoso que Iglesias lo acepte.

Aparte de que muchos tránsfugas del PP, antes de depositar su voto por Cs, se preguntarían si no serviría para mantener a Sánchez en La Moncloa, tras haber dicho solemnemente Rivera que no pactaría con el PSOE. Ya sabemos que las promesas electorales están para no cumplirse, pero hay promesas y promesas y ésta es de las que marca a un hombre, mujer y formación.

José María Carrascal ( ABC )