En España estamos hablando del juguete del poder de Pedro Sánchez, de la letanía cansina de reproches de una oposición de liderazgo mediocre que tampoco está para tirar cohetes de alegría, y de los esperpénticos dinosaurios ideológicos a los que no se les cae de la boca los eslóganes fracasados del comunismo históricamente empobrecedor y criminal mientras que en Cuba la gente se lanza a la calle pacíficamente, con la valentía de los que arriesgando su vida para reclamar pan, salud y libertad.

Diaz Canel, espantapájaro de los tiranos Castro, ha ordenado a su policía, que también pasan hambre, que repriman a los jóvenes, mayores, hombres y mujeres que han salido a la calle impelidos por la desesperación.

En estas situación los comunistas españoles se empachan de indignidad y reiteran su apoyo a la dictadura más longeva de America Latina, a la que viajan de vez en cuando para disfrutar obscenamente de los privilegios y los pecados de los tiranos caribeños de Cuba y Venezuela.

Hoy Alberto Garzón y Enrique de Santiago son más indignos aún que cuando mienten de oficio para defender la tiranía en aquellos países, pero demás de ellos hay mucho joven ignorante y viejo amargado que siguen cantando la mentira de los paraísos comunistas en los que solo viven bien los dueños de la finca.

Yo me solidarizo con los cubanos que están siendo apaleados, detenidos y algunos asesinados y lo hago por una cuestión de dignidad, y con la misma fuerza desprecio a los que apoyan a sus represores.

Comunismo o libertad es una frase inapelable y en España deberemos estar muy atentos porque aquí tenemos en las instituciones y en el gobierno a gente que tiene como referentes a los tiranos de Caribe.

Diego Armario