CONDENADO Y PRÓFUGO

Junqueras sigue siendo un político condenado por sedición y Puigdemont un prófugo de la Justicia. No le den más vueltas, más allá de los arabescos jurídicos que la improvisada legislación europea en esta materia pueda permitir a algún jurisconsulto.

La Fiscalía y el Supremo de España se tienen que pronunciar al respecto, como ya ha ocurrido en otros países, donde la discrepancia con Luxemburgo también fue notable.

Por eso insisto que más allá del retorcimiento que de la ley puedan hacer algunos, el hecho objetivo es que tanto Junqueras como Puigdemont perpetraron un delito contra la unidad de España, y en este país, como en cualquier otro civilizado y desarrollado, la comisión de esos hechos es juzgada y tiene pena.

Otra cosa bien distinta es la imagen exterior que el actual Gobierno proyecta. Nos pasamos años hablando de los sediciosos catalanes en todas las cancillerías europeas y ahora Sánchez, para seguir durmiendo en el colchón de La Moncloa, está dispuesto a todo con los independentistas.

Entiendo la confusión de algunos europeos, como también comprendo la indignación de los españoles.

El Astrolabio ( ABC )