CONFINAMIENTO ES TIRANÍA

Arresto domiciliario perpetuo, vuelta a la locura otra vez, presumiblemente en octubre. Cuando el despótico poder, visible e invisible, así lo decida. Recordar quien manda, desnudo y arbitrario Poder.

Confinamiento que triturará concluyentemente cualquier vestigio – postrero derrape, vuelta de tuerca que se prolonga decenios – de libertad civil. Con el agravante, aún más psicótico, de nuestro gobierno Picapiedra y sus agendas (ocultas) locales.

Bajo el discutible pretexto del coronapollas, vigilancia, represión y control absolutos. Sin capacidad de rebelión, la ruina económica se avizora espeluznante. Pero sobre todo, con la paranoias/excusas sanitarias, perderemos definitivamente la libertad, lo que nos constituye esencialmente como humanos.

Debemos parar esta tiranía de trazas planetarias. Con el chantaje sanitario, el gran y garrulo caballo de Troya, destruyen un mundo digno de ser vivido. Plantean falso dilemas. Perderemos, todavía más, la salud y, su sueño húmedo, la libertad. El mundo que se avecina da asco. Se entronizan cenital y avasalladoramente, sobre el resto de los mecanismos de opresión, los sistemas de enfermedad (lo llaman Sanidad) y un atroz y repulsivo militarismo.

Ambos solo ansían la sumisión más vergonzante y arrodillada. Y la tercera pata del deletéreo trípode, la pesadilla tecnocrática. La tiranía digital se impone ante el miedo a la muerte. Todo sea por la salud y la seguridad. Lo dicho, los tramposos dilemas: ni salud ni seguridad. Antes con paranoias antiterroristas, ahora con falsas pandemias.

En este sentido, la siniestra Organización Mundial de la Salud (OMS), con la malcarada y corrupta jeta del repugnante etíope Tedros Adhanom a todas horas, se transforma ya sin velos en el fastuoso y primordial artefacto del Nuevo Orden Mundial (NOM). El títere de Bill Gates legitima sin cortarse un pelo la esclavitud del presidio indefinido. Con la gente enchironada en su hogar, cualquier tiranía, o su perfeccionamiento, es posible.

Tiranía global. España, laboratorio primordial, requintados discípulos, chuchos magníficamente amaestrados. PP y VOX sin llegar a avistar del todo las dimensiones del horror. Obviamente están en el ajo (VOX anhela la vacunación obligatoria: espanto). Los españoles, los más esclavos, los más rastreros, los más mierderos. Raza de cagones y soplones. La carne de cañón ideal para este (falso) Crimen Perfecto.

En mi caso, al igual que Aníbal Barca, desprecio eterno a los romanos. En este caso, a las psicópatas élites. Y a una grandísima parte de mis poco queridos compatriotas. No merecen más. Y, desde luego, apeteciendo, sin apenas esperanza, la necesaria rebelión de los esclavos. En fin.

Luys Coleto ( El Correo De España )