CONSEJO DE ABUELA

Hablando de la crisis de seguridad que vive Barcelona, a Fernando Grande-Marlaska no se le ocurrió mejor cosa que sugerir que la situación no es para tanto, «porque cuando yo voy por la Gran Vía de Madrid también me paso la cartera al bolsillo delantero». Del ministro del Interior uno espera soluciones algo más profesionales y activas que el típico consejo de abuela, si bien es cierto que las abuelas normalmente tienen razón y hay que hacerles caso.

Así las cosas, por echar una mano a sus nuevos correligionarios del PSC que ahora cogobiernan en la Ciudad Condal con ese portento político llamado Colau, el primer responsable de la seguridad en España vino a extender el problema de la delincuencia callejera a Madrid. Cuando uno no es capaz de ofrecer respuestas eficaces o de mejorar el silencio, lo mejor es callarse o tirar por la calle de en medio con un mensaje que evite que, por eludir un charco, uno termine chapoteando en dos.

Barcelona tiene una crisis de seguridad porque durante cuatro años el Ayuntamiento populista ha desatendido alarmantemente el orden público, concepto que a un progre de manual siempre le suena algo facha, de tal forma que se termina por crear un clima de tolerancia al que los delincuentes acuden como las moscas a la miel.

Nada ha ayudado tampoco el tancredismo de los Mossos. Circula por internet un vídeo en el que cuatro manteros hacen retroceder a una decena de acobardados agentes de la Policía autonómica, blandiendo un carrito plegable. Algunos datos: en julio, la ciudad registró veinte delitos por hora y cinco homicidios. Robos, peleas. En junio se detuvo a 470 carteristas sospechosos.

No es extraño que en el Metro, las Ramblas o lugares de gran afluencia, los ciudadanos se hayan organizado para alertar de la presencia frecuente de delincuentes, de que le pueden robar a uno. Así le ocurrió al embajador de Afganistán (que se llevó un par de galletas antes de que unos mangutas le quitaran el reloj) o a la diplomática surcoreana que falleció tras ser arrastrada al suelo por un tironero que le robó el bolso.

El consulado de Estados Unidos alerta del aumento de la delincuencia a los turistas que piensen visitar Barcelona y la prensa alemana se hace eco de esta ola de inseguridad.

Y mientras tanto, el ministro del Interior recomendando cambiarse la cartera al bolsillo delantero… Grande, Marlaska, muy grande.

Álvaro Martínez ( ABC )

viñeta de Linda Galmor