CONSENSO INÚTIL

Con letra del bolero del mexicano Roberto Cantoral habré de decirle al reloj que no marque las horas, ni la de invierno ni la de verano, porque al final tendremos, como en todo, como en las bolsas de los supermercados o en el diésel, lo que quiera Europa. Y porque de momento ha dejado en evidencia al Gobierno, como el Sindicato de las Trabajadoras del Sexo, pero sin gol por la escuadra.

Este Gobierno Bonito del Guapo Sánchez, que no eligieron más que los enemigos de España, de la Monarquía, de la Iglesia y de la Constitución de 1978, ha anunciado que en el debatido asunto del horario con el que nos quedamos, si el de invierno o el de verano, «buscará un gran consenso» y nombrará a una comisión de expertos. ¿Ustedes no han oído hablar del chocolate del loro? Pues esto del cambio de horario es el Reloj del Loro. Así que un Gobierno que hace de su capa un sayo y se pasa por el forro de las carteras de los ministros a la oposición, a los partidos que realmente sí fueron votados mayoritariamente, que lo hace todo por una suprema razón, sin consultar con nadie ni buscar el menor consenso, porque le sale de los co…nsejos de ministros, monta ahora el paripé de la concordia en una materia tan absolutamente secundaria cual el cambio de horario.

Que no sé cómo no le han aplicado ya la malhadada Memoria Histórica sin consultar con nadie, cual suelen, y arrollando y arrasando. Pues sabrán que España está en el huso horario donde anda, el mismo de Berlín y no el que geográficamente le corresponde, porque puso así los relojes el General Franco para quedar bien con Hitler. Algo así como la División Azul, pero sin héroes de la Patria contra el comunismo.

Hubiera bastado con que le hubieran aplicado a la hora el mismo decreto que al Valle de los Caídos, en la misma collada, para que nos hubieran puesto en nuestro sitio, y que salga el sol por Antequera a la hora que les dé la gana, que es lo que está haciendo el okupa de La Moncloa en todo, durante el tiempo en que no está montado en el Falcón camino de sus cuchipandas o en el «Air Fors Juan» en viajes transatlánticos absolutamente innecesarios, en cuyos vuelos le entra la misma peligrosísima verborrea que al Papa Francisco cuando se monta en un avión y sale a hablar con unos periodistas que mueren y matan por encontrar un titular.

Así que a la vuelta de los baños nos encontramos a España mucho más descuajaringada y en tenguerengue que cuando la dejamos el día de San Ignacio, y vemos que se está haciendo verdad lo que anunció Alfonso Guerra: no la conoce ni la madre que la parió. Mas para nada de eso de destruir a España busca este Gobierno ni consenso ni concordia.

Mira para otro lado en el cada día más grave proceso de independencia de una Cataluña llena de lazos amarillos, con la mala suerte que da el amarillo; lo mismo mete la quinta que pone la marcha atrás con la inmigración ilegal; reabre todas las heridas cerradas por la Concordia de 1978 con la Ley de Memoria Histórica que el cobardón de Rajoy no se atrevió a derogar; hace una purga a la soviética en TVE; evidencia con las subidas del IRPF para las rentas más altas que aquí quien manda de verdad es Podemos; acerca presos asesinos etarras a sus lugares de origen; quita y pone altos cargos y coloca a 3.000 amiguetes, 3.000; nos mete en el camino de la «venezuelización» saltándose al Senado… y para nada de esto busca consenso con nadie, porque todo es menos importante (¡por aquí!) que si horario de invierno o de verano.

Y cuando alguien, como la vejada familia Franco, quiere ejercer sus legítimos derechos contra la profanación de tumbas dice que es una «amenaza» al Gobierno. Me imagino que será otra «amenaza» que el coronel de la Guardia Civil don Manuel Sánchez Corbí recurra su incomprensible cese como jefe de la UCO. Y todo así. Pero, nada, donde hay que buscar consenso es si en adelantamos los relojes o no los adelantamos. Yo, con que no tenga que atrasarlo a 1934 me conformo.

Antonio Burgos ( ABC )