CONSTITUCIÓN, SECESIONISMO Y » POSVERDAD »

He consultado el diccionario de la RAE y no figura el término “posverdad”, pero a los efectos que persigo me vale el significado que da de dicha palabra “Wikipedia”, según la cual “posverdad o mentira emotiva es un neologismo que describe la situación en la cual, a la hora de crear y modelar “opinión pública” los hechos objetivos tienen menos influencia que las apelaciones a las emociones y a las creencias personales”.

Mantengo activo este blog desde diciembre de 2013 y, como habrán podido comprobar los que me siguen habitualmente, he opinado en numerosas ocasiones sobre la enloquecida deriva independentista de una parte la ciudadanía de Cataluña. En un principio, mi actitud fue recordar una y otra vez a los secesionistas las normas constitucionales que con una claridad meridiana hablaban de la “unidad de la Nación española, patria común e indivisible de todos los españoles” y de que la “soberanía nacional reside en el pueblo español”.

Pero no tardé en dame cuenta de que el problema de los separatistas no era una cuestión de “ignorancia” constitucional, sino de que “posverdad”; esto es, apelar a las emociones y creencias personales de quienes desean la independencia para saltarse el hecho objetivo e indiscutible de las normas constitucionales. En el fomento de esa “mentira emocional” que presenta Cataluña como una nación sometida y espoliada por las clases extractivas de “Madrid” han venido colaborando de forma desinteresada (pocos), mediante precio (bastantes más) o por miedo (un número significativo) todos aquellos que prefieren creerse esa deformación de la historia a admitir que son tan españoles como el resto de los que habitamos en la parte de la península ibérica que se conoce como España.

Pues bien, se acerca el 1 de octubre en el que parece haberse convocado a todos los creyentes en esa “posverdad” para que depositen su “emoción” en una urna. El día 2 de dicho mes sabremos lo que sucedió, pero me atrevo a asegurar que la única caja de cristal que habrá será la “urna funeraria” en la que estará enterrado –espero que durante bastante tiempo- la mentira emocional de que una parte de España pueda independizarse dejando al margen la Constitución.

José Manuel Otero Lastres ( ABC )