CONSTITUCIÓN Y MENTIRAS

Pedro Sánchez utilizó ayer el aniversario de la Constitución para exigir al resto de partidos que se subordinen a sus demandas para poder conformar una investidura, en lugar de elogiar a la Carta Magna como la auténtica herramienta que ha permitido la convivencia en España durante 41 años.

Sánchez apeló al «pacto entre diferentes» y al «espíritu de entendimiento», pero solo como coartadas sentimentales para que el resto de fuerzas políticas le permitan gobernar a capricho con solo 120 escaños. Cuando Sánchez defendió ayer la «vigencia y fortaleza» de la Constitución, debió ser más convincente y menos retórico.

Primero, porque si es cierto que la Carta Magna está vigente -y por suerte para España, así es-, Sánchez tiene un auténtico problema con el PSC, que pretende recuperar el «derecho a decidir» y la consideración de Cataluña como «nación».

Y en segundo lugar, porque si, además de estar vigente la Constitución está «fuerte», Sánchez debería recordar que el artículo 155 existe, que su negociación de gobierno se basa en tres partidos como ERC, PNV y JpC con proyectos rupturistas de España, y que no hace falta ningún «relator» para dar fe de la proclamación de absurdas repúblicas.

Ayer, a la misma hora que Sánchez elogiaba la Constitución, los CDR, la nueva «kale borroka» a la catalana, quemaron en público ejemplares de ella. Debería ser suficiente indicio para él del chantaje que pretenden imponer Torra, Puigdemont, Urkullu y Junqueras, con quien se sigue negociando la investidura entre barrotes.

Utilizar la Constitución como coartada argumental para blanquear a quienes desprecian la Carta Magna y desean la fractura de la nación es un ejercicio de cinismo, porque por mucho intento que haga el PSOE para maquillar la realidad, lo que proponen los separatistas no cabe en la Carta Magna ni con fórceps.

En la misma línea se pronunció ayer la presidenta del Congreso, la socialista catalana Meritxell Batet, durante su discurso con motivo del Día de la Constitución. Su apelación a «integrar» en la Constitución a todo aquel que se sienta «excluido» resultó casi enternecedora.

El PSOE pretende hacer creer que es capaz de domar al independentismo con tal de gobernar a toda costa. No ha aprendido aún de los errores pasados de Zapatero y del propio Sánchez. Pero ahí empezaron y acabaron las expresiones de generosidad política del PSOE ayer.

Lo demás sigue siendo ocultación y falta de transparencia sobre sus cesiones al separatismo para asegurar la investidura. Una mentira. Por eso Batet recurrió a reivindicar mantras de la izquierda como la exclusión social, el feminismo o el medio ambiente con tal de desviar la atención. El PSOE se ha propuesto hacer vivir a los españoles en una ficción y sojuzgarlos con sus inquietantes maniobras de ingeniería social y fractura ideológica.

ABC

viñeta de Linda Galmor