CONTAMINAR

Villar dimitió de sus vicepresidencias internacionales en cuanto estalló la bomba «Soule». Después del primer barrido de tunantes, el código ético de UEFA y FIFA exige el cese de sus directivos si se ven inmersos en asuntos turbios. Villar fue investigado, acusado y encarcelado. En libertad bajo fianza, le han retirado el pasaporte. No tenía defensa ante Ceferin e Infantino e hizo mutis por el foro, gesto que en la Federación Española de Fútbol, donde no existe ese filtro, esperaban de él.

Con Villar enrocado y alejado del mundanal ruido, la desesperación ha cundido en todas las instancias y hasta sus amigos de toda la vida esperan su dimisión, y se la están exigiendo.

En la Federación, Esther Gascón, secretaria general muy a su pesar, hace equilibrios para atender el día a día, soportar mentiras…

Julian Redondo ( LaRazón)