CONTIGO EMPEZÓ TODO

Artur Mas dijo el lunes en Catalunya Ràdio que Ciudadanos nació para fracturar la sociedad catalana. Ciudadanos nació alrededor del alcalde Maragall para contraponer la idea de la gran metrópoli a la del pequeño país. Define a Mas que afirme que los que piensan distinto es que quieren fracturar la sociedad.

Los fundadores de Ciudadanos fueron un grupo de intelectuales en la órbita del PSC, que en sus orígenes ni se llamaban Ciudadanos ni tenían forma política y se reunían y escribían manifiestos en el bar Taxidermista de la plaza Real de Barcelona para denunciar lo que ya entonces consideraban los excesos del nacionalismo.

Se constituyeron en partido político durante el primer tripartito, al sentirse traicionados por un PSC demasiado catalanista y azuzados por muchos intelectuales del catalanismo que los acusaban de cobardes por no presentarse a unas elecciones, convencidos de que nunca lo harían o de que si lo intentaban, fracasarían. Supongo que estos intelectuales, la noche del 21 de diciembre, debieron sentirse una considerable banda de idiotas.

Son las dos constantes históricas del nacionalismo burgués: vender sus principios a cambio de sus caprichos, lo que acaba propiciando los más hermosos desfiles militares por la Diagonal, y creer que la extrema izquierda catalana será llegado el momento más catalanista que de izquierdas, lo que suele acabar con sus cadáveres en las cunetas.

Mas recuperó la presidencia en 2010 pero Ciudadanos es hoy la primera fuerza del Parlament. El espacio que también Mas abrió a la izquierda de Esquerra, retirados Laporta y López Tena de la política, lo ocupa la CUP, volviendo ingobernable la política catalana.

Si a Mas le quedara alguna decencia, se disculparía ante los suyos por haber alimentado a Ciudadanos -y su discurso contra la normalización lingüística, por cierto- para arañarle un puñado de votos al PSC. Puede acusar de lo que quiera a Rivera o a Arrimadas, pero contigo empezó todo.

Por lo de la CUP no hace falta que se disculpe, en tanto que ya pagó el precio, porque como siempre hace la FAI con los burgueses que creen que la extrema izquierda es más catalanista que de izquierdas, le fulminaron a la primera oportunidad que tuvieron. De todos modos, no debemos despreciar el progreso, sino más bien agradecerles que esta vez, en lugar de dejar el cuerpo tirado en la cuneta, lo hayan educadamente tirado a la «papelera de la Historia».

Pero la masa independentista no aprende y continúa instalada en su barata emocionalidad nihilista, incapaz de reaccionar, sin ningún aprecio por la razón ni por la inteligencia, con su pésimo gusto por elegir referentes políticos e intelectuales. Se tragó a Mas como ahora se traga a Puigdemont, convirtiendo a los mentirosos en héroes, a los farsantes en sus líderes y en su épica para evadir el reto sin tener que medirse ante nada ni nadie y poderse seguir quejando de todo, con España al fondo como la bruja del tren que si le robas la escoba, te regala un viaje.

Salvador Sostres ( ABC )