COPA DEL REY: FÚTBOL DEGRADADO A AQUELARRE

Aunque sin la intensidad de otras veces gracias a la presencia del Sevilla, cuya afición contrarrestará los silbidos de la parte menos civilizada de la hinchada azulgrana, la final de Copa del Rey que se disputará hoy en el Wanda Metropolitano corre el peligro cierto de convertirse en otro aquelarre separatista.

El ataque a los símbolos comunes como el himno y el Rey -a quien los separatistas y sus tontos útiles no perdonan el histórico discurso del 3 de octubre- se ha convertido en una siniestra tradición cuando el Barça alcanza estas finales.

Culpables de ello han sido los sucesivos presidentes que han puesto al club al servicio grosero de un proyecto de segregación política, el reverso exacto del mejor espíritu deportivo. En el campo aullarán quienes prefieran presentarse como animales antes que como ciudadanos. Pero ha de corresponder a su directiva pagar las consecuencias.

El Mundo