CÓRDOBA

Antes de que llegáramos nosotros, otros habitaron ya este solar. No somos los mejores de la Historia, aunque suframos esa patología narcisista. Nada comenzó con nosotros, salvo nuestra particular peripecia vital. Por eso juzgamos tan mal el tiempo que nos toca.

Porque antes de la Mezquita, allí, en Córdoba, había una iglesia católica visigoda; y primero, un templo romano. Incluso, allá en el fin del mundo, en San Andrés de Teixido, se cree que, bajo la ermita que convoca a cientos de miles de devotos, existió un lugar de culto precristiano. ¿Lo que toca ahora es revisarlo todo? ¿Tratar de entender el pasado con los ojos de hoy?

Vivimos una época confusa, que los más indecentes impostores aprovechan para cambiar tanto como pueden. Transformaciones del relato histórico que, en el fondo, esconden perversas intenciones de quienes tratan de tergiversar la memoria para sacar réditos de ahora mismo.

Mi pregunta es: ¿qué mano mece la cuna en la controversia acerca de la propiedad y administración de la Mezquita-Catedral de Córdoba? La respuesta hasta puede dar miedo.

El Astrolabio ( ABC )