Ayer se inició con el resultado de las elecciones en Castilla y León, el medio que conducirá a este fin: desactivar al diablo de la izquierda. Pudimos ver al diablo disfrazado de Adriana Lastra, con una boca chancla llena de angustia, sin echar la flema amarilla de otras veces, desgañitándose llamado fascistas a los primeros que crucen. Ayer usó sus angustiosas palabras para animar subliminalmente al frente popular a tomar las armas y empezar a matar.

Como la otra vez. La Lastra lastrando todo lo que odia escupió a los demás la acusación de hacer todo lo que hacen ellos, los de su partido. Cualquier cosa para quedar por encima como el aceite y machacar a cuanto quede debajo como en una helada.

Recurrir a la violencia, incendiar las calles, no descartar el atentado personal, armar al pueblo etc., Lo normal. El procedimiento habitual de los socialistas en estos casos, como alguien les tuerza la voluntad y no ganen. Pues cómo solo respetan a la ley si les favorece, si es que no, ya no vale la democracia ni el derecho ni nada. Sólo vale como siempre lo de ellos.

Falconetti no sacó pecho de gallito para cantar ante las cámaras sus partituras. No se sabe dónde pudo meterse. Lo mismo se marchó para un país lejano. Las cuentas no les salieron ayer a los mozos en las elecciones de Castilla y León como querían y están que braman. Echaron la culpa a cualquiera menos a ellos. A la extrema derecha; a la ultraderecha, etc., todo un clásico.

Daba pena ver a la asturiana y también a Tudanca. Que se tomen una sidrina y no nos hagan sufrir más. ¡Por Dios! La extrema necesidad que no derecha, proyecta cortar al diablo sus apéndices que le dan la fuerza; ya preparan unas grandes tijeras como las de podar las arizónicas, porque lo primero es volarle el rabo al demonio. Para las retorcidas cuernas hay que atarlo y a ver con una sierra de hierro, porque con un serrucho de madera no se hace nada. Las alas para impedirle revolotear también es importante.

Esas a tijera. O quizá arrancarle las pezuñas, como cuando se herraba a una caballería o un vaca, con una azuela y un pujavante. Un buen lazo para tirárselo como para coger a un caballo salvaje en La rapa das bestas… Bueno, ya se irá viendo.

Al diablo de la izquierda no le paró los pies nadie, está salvaje del todo y se acostumbró a creer que tiene razón y todo el monte es orégano. Es el monstruo del comunismo, un fantasma que si se ve mal tira de pistola como hizo Pablo Iglesias tras fundar el partido y asistir él solo al congreso por primera vez.

Empezamos bien con estos violentos dictadores. Haremos un estudio serio sobre cómo cazar al diablo para poder inmovilizarlo, atándolo con una cuerda buena con nudos corredizos para que no se suelte; llevar varios repuestos de la sierra de hierro que romperá con los tirones de los demonios que va a pegar al verse preso.

Hay que sorprenderlo merodeando cerca de los individuos endemoniados en  cuestión; junto a un santo que nadie le espere. Dará gusto ver después al diablo o diablesa, avergonzado y fuera de onda y de sí. Sin los apéndices y atributos de sus dominios. Todo se andará.

Después de la noche de los Goyas, vino esto de las elecciones para refrescar. Lo del cine de los rojos lo forman una camarilla de multimillonarios que son superiores a cualquier mortal de este mundo traidor. En el evento Almodóvar o su gente no se llevó ningún cabezón. ¡Qué pena!

Pero la mayor incógnita tras las elecciones está en el odio africano que todos tienen a VOX y a lo que dijo Mañueco que renunciaría al poder antes que gobernar con ellos. ¿Será qué quieren pactar con el enemigo antes? Con esta locura vamos a terminar todos muy mal.

A lo que llega la corrupción y la maldad humana. Cosas veredes que te helarán el alma. La extrema izquierda, cuyo adjetivo siempre omite, está de la misma guisa satánica, escuchando a ZetaP susurrar a los caballos. Las que lían entre todos estos pobres locos peligrosos que jamás supieron hacer nada bueno.

Los dos niñatos del PP, Casado y Teo, rendirían el mayor servicio a España, a la que excepto Vox nadie quiere, marchándose tras unas primarias para Palencia y Murcia, respectivamente. Y cómo no hay dos sin tres pues el tercer amigo en discordia es el Casero que no parece muy espabilado y se equivoca regalando la votación de la reforma laboral al enemigo.

A éste le mandamos para su casa con una consola de dos botones, con el sí y con el no. Si la Ayuso y VOX gobiernan España, se podrá darle al diablo su medicina y arreglar tantas cosas que lo piden a gritos. ¡Vamos a por ello!

Lo primero es inmovilizar al demonio que lo destruye todo y dejarlo KO, antes de que pegue fuego a España. Nadie sabe qué pasará con el PP y VOX, mientras el diablo sigue frotándose las manos y esperando lo peor. Ya se intuía que iba a ocurrir esto que no sorprendió a nadie.

Pero si antes de las elecciones la expectativa era grande, ahora después, es mucho mayor. Querrán matarnos de un infarto. El demonio es el que lo lía todo. Y el que sigue alegrándose el cuerpo en su ambiente revolucionario. Como siempre.

Dios castiga sin palo ni piedra.

Fígaro ( El Correo de España )