¿ COSA DE » TRES O CUATRO GOLFOS» ?

Pues no, parece que no era cosa de «tres o cuatro golfos», como dijo en su día Manuel Chaves para minimizar las dimensiones de tan gigantesco escándalo de corrupción, sino, por lo menos, de diecinueve golfos, si nos atenemos al primer significado que la Real Academia ofrece del término: deshonesto.

Y entre los (al menos) diecinueve golfos está, según la Audiencia Provincial de Sevilla, el propio Chaves, santo y seña del socialismo en Andalucía durante casi dos décadas. ¿Qué han sido todas estas personas con el PSOE, qué puestos han ocupado?

Tenemos de todo un poco: presidentes del partido, ministros del Gobierno de España, presidentes de la Junta de Andalucía, consejeros, viceconsejeros o directores generales, casi todos con carné del partido y principalísimos agentes del socialismo español, implicados en una trama que desfalcó casi 700 millones de euros, que sabe Dios en qué manos quedaron y que será casi imposible recuperar para la Administración.

Nos quedamos en aquel colchón lleno de billetes del sindicalista Lanzas, el que tenía dinero «para asar una vaca», según su madre. Y nos quedamos en los fiestones con cocaína en los más rumbosos puticlubes de Sevilla. Es lo más jacarandoso de tan formidable desfalco, pero hay mucho más…

Nos quedamos en las subvenciones irregulares a fondo perdido (nunca mejor dicho) a amigotes, familiares o empresas de confianza. Nos quedamos con todos esos trabajadores «fantasma» que eran incluidos de matute, porque sí y sin haber dado un palo al agua, en el ERE de esta o aquella empresa.

Nos quedamos asimismo con los fondos que desde la administración autonómica se repartían en organismos que no tenían competencia para ello. Nos quedamos, claro, en cientos de ayudas dadas sin solicitud oficial ni reglada. Nos quedamos con que mientras funcionó ese sistema corrupto más de 9.000 empresas andaluzas presentaron expediente de regulación de empleo que afectaron a 120.829 trabajadores y que prácticamente ninguno de esos ERE fue bendecido por el chorreón de fondos que arbitrariamente repartía la Junta.

Nos quedamos, en fin, helados, casi congelados, al conocer las dimensiones de un fraude masivo que le va a costar casi 70 años de cárcel al grupo delincuencial, al que también se inhabilita por espacio de más de dos siglos y medio para ejercer cualquier cargo público.

Era el dinero de los parados y aún estamos esperando que tras la sentencia alguien en el PSOE pida perdón a los andaluces.

Álvaro Martínez ( ABC )