COSAS DE FACHAS

A tenor de todas las encuestas, Sánchez y su PSOE deconstruido tienen todas las de ganar y España todas las de perder. La frase tecleada es, claramente, la de un facha irredento: yo. Ese es su éxito y nuestro fracaso, que todo aquel que desde cualquier orilla política se soliviante ante la matrioshka territorial que nos tratan de imponer los sanchistas, antes zapateristas, y sus aliados nacionalistas es un retrógrado totalitario.

Ahí tienen, triunfante, el resultado de décadas de complejos, miedos y electoralismo mercantilista. El peligro del nacionalismo nunca ha sido lo exagerado y pueril de sus caprichosos deseos sino, ay, lo que desde Madrid estuvieran dispuestos a concederles. Vamos, que como padres diletantes, les hemos malcriado, cedido ante sus berrinches hasta que el crío acabó mutando en niñato subido al capó de un patrol o vociferante y agresivo en una universidad.

Ante el bullyng secesionista uno desearía que sus gobernantes fueran capaces de plantarse, de establecer una línea roja para nada imaginaria. Pero prefirieron claudicar y luego vendernos que su sometimiento era una suerte de generosidad y democrática capacidad de diálogo para lograr pactos de gobernabilidad.

Ocurre que para este recién descubierto como ultra, sacralizar el referéndum como la panacea de la convivencia es en realidad la rendición del gobernante, su conversión en un broker de deseos que perpetra sus inversiones en función de sus partidistas intereses.

Aquí hace tiempo que tristemente ya no se trata de la política económica, social, cultural o educativa. Nada, lo que se decide el próximo domingo es si lo que tenga que ser lo será juntos o separados. Y para cuándo. Cuatro años de gobierno Frankenstein, visto el ensayo previo del presidente Falcon, garantizan que la desmembración de España es cuestión de tiempo.

No es alarmismo. Mera observación de un gaditano, de madre catalana, casado con una navarra y con hijos madrileños que teme que ya sea demasiado tarde para que recuperemos la cordura. La que dicta que unas elecciones generales son para decidir quién y cómo gobierna un país. No quién pone fecha a su defunción.

PP, Cs, Vox… Cosas de fachas. Ya ven.

Agustín Pery ( ABC )

viñeta de Linda Galmor