COSTOSA PARÁLISIS

Este procés está agotando incluso a los ciudadanos que deseaban la independencia. Es un cansancio tóxico porque amenaza con desembocar en el desinterés de unos y otros por la política; una catástrofe, en definitiva, para una de las regiones más prósperas y dinámicas de Europa gracias, entre otras cosas, a su crucial participación en las instituciones españolas y a sus cuarenta años de autogobierno.

El Estado español ya está sufriendo las consecuencias en términos políticos. Pero que nadie se engañe, la factura de esta profunda crisis la pagan, fundamentalmente, los catalanes.

El País