Las concentraciones convocadas por los sindicatos policiales y las asociaciones de la Guardia Civil contra la reforma de la Ley de Seguridad Ciudadana no solo van a escenificar mañana el rechazo, de carácter gremial, a una modificación legal que altera de manera considerable las condiciones de trabajo de los agentes, sino que representan una llamada pública de atención ante la amenaza que para el ciudadano supone la materialización del ideario antisistema y antipolicial de Podemos, asumido por el PSOE. Criminalizar a las Fuerzas de Seguridad, desarmarlas según el modelo impuesto a los Mossos, impedir que planifiquen su actuación en manifestaciones ‘espontáneas’ o restar veracidad a sus atestados se va a traducir en un deterioro de la convivencia y en un aumento del conflicto callejero, caldo de cultivo en el que se crece la izquierda radical.

Que el PSOE apadrine esta contrarreforma supera con creces el umbral de las cesiones a Podemos.

Es una agresión a la paz social que predica.

ABC