CRISTINA CIFUENTES: DE GRAN PROMESA DEL PP A JUGUETE ROTO DE LA POLÍTICA

«Cristina no existe en Sol. Parece que todo aquello pasó hace dos o tres legislaturas». Así de rotundas se muestran distintas personas que, durante años, trabajaron con Cristina Cifuentes en su época de presidenta de la Comunidad de Madrid (2015-2018).

Antiguos colaboradores y miembros de su equipo que insisten en que aquella etapa está superada casi desde el minuto uno en que la entonces casi todopoderosa política madrileña, ahora con 55 años, era el mirlo blanco del PP más centrista: firme partidaria del matrimonio homosexual, de no tocar la ley del aborto de Zapatero, republicana, agnóstica…

La gran promesa para el futuro del partido. La llamada a ocupar en un futuro cercanísimo, en aquel momento, la cartera ministerial de Justicia o la de Interior; o incluso la sucesora (aparecía en algunas quinielas junto a Alberto Núñez Feijóo) para tomar el relevo de Mariano Rajoy, antes de que se convocaran las primarias. Ahora, ni siquiera pertenece al partido, del que se dio de baja hace unos meses. La Fiscalía le pide tres años y tres meses de cárcel por falsear su máster; también está imputada en una pieza de Púnica.

Cuando dice que dejó la política con menos dinero que con el que entró lleva razón: su última declaración refleja que apenas tiene en el banco 10.000 euros, cuando cobraba 100.000 brutos anuales como presidenta. Vive al día, de alquiler en Malasaña y sigue sin trabajar.

Aunque se dio de alta en el Colegio de Abogados, no ejerce. Apenas hace unas colaboraciones en televisión en Mediaset. Aunque lo que ha sorprendido es que fuera tentada para participar en el programa de Telecinco «Supervivientes». Algunas fuentes consultadas por este periódico apuntan a que firmó un precontrato en diciembre por valor de dos millones de euros con la productora y la cadena.

El «pack» consistía no solo en su aparición en el «reality», sino en colaboraciones posteriores como tertuliana en formatos serios de Telecinco y de Cuatro, y la posibilidad incluso de conducir en este último un programa de entrevistas. Pero los flecos impidieron que se concretara.

«Esa cantidad es desorbitada. Sí le ofrecieron ir a ‘‘Supervivientes’’ por 30.000 euros semanales. Cuando se ha sabido que no aceptaba pero han visto la gran expectación que se ha generado, le han subido el caché a 45.000, como a Isabel Pantoja. Pero, a día de hoy, al 98% está segura de que no irá», explican en su entorno.

Donde sí acudió (y cobrando) fue a «Sábado Deluxe» este fin de semana. Algo que ha llamado la atención por varias cosas:por un lado, por el formato sensacionalista del programa, en las antípodas de lo político; por otro, porque quienes la conocen desde hace años saben que a ella no le gusta la prensa del corazón; y, finalmente, porque, tras su abrupta salida de la política, «no quiere saber nada de los periodistas»: «Se han cebado con ella, la han lapidado», espetan los de su círculo.

Carlos Hidalgo ( ABC )