CUADRATURA DEL CÍRCULO

El doctor Sánchez, capaz de rubricar el libro escrito por otra persona, vuelve a sorprendernos con otra de sus triquiñuelas, argucias, artimañas o como quieran llamarlas: en plena negociación con ERC sobre su investidura, asegura que el acuerdo «siempre será en el marco de la ley, de la democracia y, además, público».

Esto lo hace después de haber aceptado negociar de gobierno a gobierno sobre el «conflicto político de Cataluña» en todos los aspectos, lo que roza la inconstitucionalidad al dar al govern el mismo rango que al de la nación, al considerar político un conflicto que es jurídico, como demuestran las sentencias de los más altos tribunales y al incluir el derecho a la autodeterminación de Cataluña, algo para lo que no tiene poderes él ni nadie.

De hecho, como Esaú vendió la primogenitura por un plato de lentejas a su hermano Jacob, Sánchez ha vendido parte de la soberanía española a un partido que ni siquiera gobierna en Cataluña, a cambio de que le ayude a ser investido.

Y se queda tan fresco, mientras su coro mediático, que va desde los sindicatos a buena parte de los medios de comunicación, intentan cubrir su desnudez. Pues hasta los mismos independentistas catalanes saben que no puede darles lo que le piden, como Puigdemont reconoció a Rajoy.

Pero lo intentan. De ahí el cabreo de ERC al enterarse de sus últimas declaraciones, que aguan sus promesas y descubren el juego que se traen entre manos. No se fían un pelo de Sánchez, como la mayoría. Pero le necesitan porque saben que es uno de los pocos en La Moncloa dispuesto a facilitar desde la Predidencia una pista de aterrizaje a su secesionismo. ¿Cómo?

Puede que ni él lo sepa. Es un superviviente, como él mismo admite, que vive al día, contando a cada uno lo que le gusta oír, sin importarle contradecirse y sin otro objetivo que llegar a mañana, que será otro día y posiblemente otro hombre. Suave y escurridizo como una anguila, ayer nos ofreció otra muestra de su carácter al referirse por primera vez a la sentencia de los ERE sin decir nada: que el caso se había resuelto hace tiempo con la asunción de sus responsabilidades de los implicados.

Ni una palabra más, él, que usó la corrupción del PP en dos municipios madrileños para echar a Rajoy de La Moncloa. Claro que al lado del Sánchez que no podía dormir con Iglesias en el Gobierno le quitaba el sueño y el que le ofrece una vicepresidencia y varios ministerios es pecata minuta.. Sabe que satisfacer a ERC y a la Constitución es tan difícil como la cuadratura del círculo. Pero con decir que el círculo es cuadrado le basta.

Esto es sólo el prólogo de una legislatura aún más movida que la anterior ya que son 19 los partidos que compiten, cada uno con sus exigencias. No me pregunten cuánto durará porque pudiera ser que otras elecciones terminen siendo la salida menos mala.

José María Carrascal ( ABC )