El vocabulario taurino, como ha estudiado Andrés Amorós, era una cantera inagotable del idioma español en la época dorada del periodismo parlamentario. Y fácil de actualizar: “se le fue vivo” (Sánchez a Casado), “no sale del salto de la rana” (Teodoro) “sólo toreo de espejo” (Arrimadas), “manso y reservón” (Campo), “zambombo” (Guitarte), pregonao” (Rufián), “sesión de mansos” (socios del PSOE), “desecho de tienta” (Bildu) o “una presidencia sin decoro apuntilla una tarde para la vergüenza” (Meritxell).

Pero a veces una imagen taurina sale de la bruma y Las Ventas del Espíritu Santo se animan con la aparición de la fantasma. Sin Rajoy, no hay Don Tancredo. Pero desde que Pablo Iglesias ha recuperado la camisa roja y presume de mandar, puede decirse que los monosabios han tomado la plaza.

En los últimos días, mientras la ONU condenaba al régimen de Caracas por crímenes de lesa humanidad, sin que la Oposición haya anunciado alguna iniciativa contra la franquicia española del régimen genocida, Pablenin ha sacado del armario la vieja camisa roja de La Tuerka y se ha reunido con Rufián y los bildutarras.

No ha escondido, al contrario, su complicidad con la banda etarra, a la que quiere sacar de la cárcel alardeando de una discreción que en él es exhibicionismo. Anteayer dijo muy terne que los Presupuestos “no gustarán a Ciudadanos”; y ayer, que la prioridad de su partido o partida de partidas “es la República”.

El potentado de Galapagar es un zahorí de los chollos inmobiliarios: logró comprar una gran parcela con casoplón y piscina tasada en un millón doscientos mil euros -una casa normal de clase media, ha dicho Anson- por la mitad de su precio y con el aval físico del mismísimo tesorero del partido, para que nadie dudara del respaldo financiero de Podemos al Gran Timonel.

Pero impresiona más como buscador del chollo de formas de Estado, que mentes más limitadas debaten entre monarquía y república, parlamentaria o despótica, constitucional o plebiscitaria, y federal o unitaria o confederal. Bah, tonterías. Ante el Consejo Ciudadano, o Soviet del jardín de su casa, ha enhebrado estas reflexiones, cegadoras a fuer de luminosas:

  1. «Es tarea fundamental» de Podemos «trabajar para avanzar hacia un horizonte republicano que profundice en la democracia española» (…) «entender el momento de crisis en el que se encuentra la monarquía y el modelo de Estado que encarna la propia monarquía« (…) «tener la valentía y audacia de poner sobre la mesa la necesidad de que España avance hacia el horizonte de una nueva república» (…)

2/ «La monarquía ya no representa las nuevas oportunidades de negocio de los sectores empresariales más dinámicos. Esos sectores tienen que formar de un nuevo horizonte republicano que también significa modernización económica, mayor eficiencia y mayor capacidad competitiva en el marco de Europa». (…)

3/ Que ese «horizonte republicano» sirva como «escenario de superación de la crisis territorial que vive España» para un modelo de Estado «más federal, confederal, construido sobre la pluralidad y diversidad de España».

4/ «Cada vez menos gente en España entiende, especialmente los jóvenes, que ya en pleno siglo XXI la ciudadanía no pueda decidir quién tiene que ser su jefe de Estado y que este no tenga que responder ante la Justicia como cualquier ciudadano o como cualquier cargo público».

5/ Iglesias se dice consciente de que no se da la mayoría parlamentaria suficiente para impulsar una reforma constitucional (…) Podemos es el «ejemplo» de que las cosas pueden cambiar: «En política, las cosas puede cambiar y nuestra fuerza ejemplifica que todo puede cambiar.

 Objetivos que parecen imposibles se convierte en realidad a veces más rápido de lo que parece«.

Un castizo se preguntaría: ¿dónde se ha visto que un monosabio se anuncie en las Ventas como figura del toreo? La triste respuesta sería: aquí.

Federico Jiménez Losantos ( Libertad Digital )

viñeta de Linda Galmor