Tras el óbito de Franco se da por iniciada formalmente la Transición (explícitamente: en realidad, tras el asesinato CIA/Eta de Carrero Blanco). Y comienzan a pulular grupos terroristas con apoyo institucional. Explícito y tácito. Bandas parapoliciales como, por ejemplo, los Guerrilleros de Cristo Rey, Antiterrorismo ETA (ATE) o el Batallón Vasco Español (BVE), ejecutor de Yolanda González cumpliéndose ayer 41 años de su cruel crimen, respondiendo a la salvajada etarra perpetrada en la bellísima Ispaster que causó la muerte de seis guardias civiles (Alfredo Díez Marcos, José Gómez Martiñán, José Gómez Trillo, José Martínez Pérez-Castilla, Antonio Marín Gamero, y Victorino Villamor González). Recuerdo hoy siete vidas estúpida y vilmente masacradas.

CESED, OAS, Ordine Nuevo, Gladio, falsas banderas…

Las tres bandas asesinas citadas se hallaban directamente vinculadas a los servicios secretos SECED y a altos – altísimos-  cargos de la seguridad del Narco-Leviatán. Por ejemplo, José Luis Cervero, guardia civil integrante de estos grupos, refería con inusitada y luminosa claridad que, por ejemplo, ATE no existía como tal. Era, sin más, una mixtura entre enardecidos pikolos y ultraderechistas. Al fin y a la postre, las citadas siglas fueron inventadas por grupos que recibían órdenes procedentes del Estado Mayor de la Guardia Civil.

Con la Malamérita se apiñaban miembros de la gabacha Organización del Ejército Secreto (OAS) como Jean Pierre Cherid y de Ordine Nuovo, como Stefano Delle Chiaie, Pier Luigi Concutelli, Carlo Cicuttini ( presente en la matanza de Atocha, 55), Giusepe Calzona, Augusto Cauchi y, desde luego, Vicenzo Vinciguerra.

Eran parte de una nutrida colonia de más de cien reputados fascistas italianos que se refugiaron en España tras el fallido golpe de Estado de Valerio Borghese. Muchos de ellos colaboraron con entusiasmo en la ejecución del macabro Plan Cóndor auspiciado, a la sazón, por Henry Kissinger. Otros, participantes en varias masacres de la red Gladio/OTAN.

Dichos italianos trabajaban para los servicios secretos españoles, dirigidos entonces por el siniestro Andrés Cassinello.  Y, por supuesto, en nuestra patria, ejecutaron varios atentados de falsa bandera. Etarras en el País Vasco Francés. La denominada Operación Reconquista que desembocaría en los acontecimientos de Montejurra. 

La matanza de abogados laboralistas en Atocha, 55. Según el gladiador belga, André Moyen, la red Gladio existió durante y después del franquismo esencialmente en Madrid, Barcelona, San Sebastián y Canarias, actuando contra militantes comunistas y anarquistas, contra separatistas vascos y catalanes e, incluso, contra mineros asturianos.

PNV, el partido más corrupto de Europa

Tras el contexto a vuela teclado, retornemos al partido más corrupto y pestífero de Europa (con permiso de la antigua CIU y, obvio, el criminal y terrorista PSOE): el PNV.  La Euskal Herria española, funesta calcomonía de la Italia naufragada en las mafiosidad masónica de la democracia cristiana de los foscos ochenta o el México bajo la tenebrosa férula del PRI.

Sin más. Todo ello dirigido por el PNV, los «moderados» (juas). El caso De Miguel, ínfima puntita del iceberg. El oasis vasco enjugado (y enjuagado) por el terrorismo etarra. Otra vez, juas. Si la región vasca es un oasis es porque hay quién vendió infinitas palmeras cuando en realidad jamás fueron palmeras.

Pero pasemos a la faceta terrorista del siniestro y farisaico PNV, por otra parte, insuperable recolector de nueces. Su evidentísima conexión con Gladio/OTAN, a través de la CIA (que, por otra parte, lleva colonizando España desde hace más de sesenta años), con la que primerísimos dirigentes peneuveros mantenían ceñidas – y pecuniariamente muy rentables- relaciones.

El PNV fue el mejor y más fiel aliado de la OTAN en España durante la Transición/Transacción/Traición, poseyendo un destacadísimo papel a la hora de neutralizar cualquier atisbo de movimiento subversivo vasco.

PNV paramilitar, apoyo israelí, auxilio de los milikitos

Formaron una estructura abiertamente paramilitar dentro del partido que contaba con depósitos de armas, explosivos y campos de entrenamiento. Por supuesto, no iban a competir con Eta. Nunca fue ése su propósito. Lo suyo fue, digamos, de otra índole matonil.

Se produjeron una serie de atentados con explosivos y tundas a cualificados sindicalistas e izquierdistas. Dichos petardazos y palizas se atribuían, por defecto, a la «extrema derecha». En el caso que nos ocupa, bandera falsa. Otra más.

dichos grupúsculos del bautizado como Sector Servicios del PNV fueron entrenados militarmente- el general israelí Yoris Dori, uno de los adiestradores-, recibiendo, de paso y para más escarnio, en la década setentera, enjundiosa documentación procedente del Servicio de Inteligencia del Alto Estado Mayor del ejército español. Y bien que aprovecharon eficazmente la información filtrada por los jefazos de la soldadesca española.

…¿Hasta hoy?

Tales relevantes militantes/terroristas peneuveros también allegaron jugosa información sobre distribución de drogas ilegales, zulos, miembros de Eta, sindicalistas vascos y afiliados a partidos de la izquierda española cuya sucursal era Vasconia.

Con posterioridad, dicho servicio secreto/especial del Partido de los Negocios Vascos, su imborrable canto del cisne, controló exhaustivamente el ingreso de todos los aspirantes a ingresar en el gobierno vasco, etebé y en el maderamen de la Ertzaintza.

Hasta hoy. En fin.

Luys Coleto ( El Correo de España )