CUANDO QUIERAN Y NO PUEDAN

Antes del referéndum se pensaba en el 2-O con algo de esperanza y, sobre todo, con impaciencia, vista la progresiva escalada de tensión durante las semanas previas. Sin embargo, hemos alcanzado esa fecha con un desastre político de tal magnitud, que el periodo pre-referéndum se antoja hoy un simple ensayo general en esta marcha hacia el abismo. ¿Cuáles son los posibles dilemas y estrategias de los bloques implicados?

El dilema inter-temporal es que a corto plazo la DUI supone la culminación de la épica bajo una oleada de simpatía internacional, pero a medio plazo representa un reto para mantener la cohesión del bloque independentista. Ésta oscilaría entre la unidad impuesta por la reacción del gobierno central y las dificultades para combinar las diferentes ideas de república catalana que alberga cada partido. Si en un futuro el bloque se fragmenta y hay elecciones, el apoyo a cada formación podría ser inferior al impulso electoral que a día de hoy seguramente alcanzarían.

Por otro lado, si hay DUI probablemente habrá 155, con implicaciones sobre la política nacional. El PP solicitará apoyo a todos los partidos para aprobar su activación. Y en el PSOE resucitará el dilema, avivado por Podemos, de si apoyar o no al PP. Los populares podrían acusar al PSOE de impedir el avance y adelantar elecciones, pidiendo revalidar su mandato para combatir el desafío independentista.

Y entonces la cuestión ya no será si unos y otros quieren sentarse a hablar, sino si cuando quieran hacerlo, pueden: si poseen el suficiente liderazgo y la credibilidad para hacer regresar a los ciudadanos de la polarización donde los han invitado a instalarse.

Sandra León ( El País )