CUANDO SUENAN LAS CAMPANAS

Tenemos la clase política más cutre e ignorante de los últimos años. Desprecian cuanto ignoran. Carecen de juicio de la historia y su sentido estético es más que cuestionable. Sánchez no acudió ayer a la misa por las víctimas del coronavirus oficiada en la catedral de La Almudena.

El setenta por ciento de los españoles se declaran católicos y, cuando la vida enfila el declive, el ser humano busca asideros de esperanza.

Eso nos viene acompañando desde la noche de los tiempos. Por eso, en la civilizada y culta Europa hicieron sonar las campanas de todas las catedrales para llorar a los muertos de esta pandemia, que todavía nos angustia.

Macron pidió que Notre Dame repicase sin complejo, como también se hizo en Milán, para homenajear a todas esas personas que se fueron.

En España, sin embargo, con la visión pachanguera de nuestros gobernantes y a pesar de nuestra tradición y patrimonio, nos acomplejamos de ese símbolo que sigue siendo capaz de manifestar el dolor, la solidaridad y la cualidad de compadecernos de los demás, representados siempre en una oración.

Por eso Sánchez no merece ser presidente, porque no sabe estar al lado de los que han sufrido.

El Astrolabio ( ABC )