CUATRO GOBIERNITOS

De todos los libros de memorias de los expresidentes, los que alcanzan una mayor calidad literaria son los de Leopoldo Calvo-Sotelo. Merece la pena leerlos. Luego hay libros interesantes desde el punto de vista del testimonio, como el primero de Aznar, alguno de Felipe o el de Mariano Rajoy.

Después están los de José Bono, que en las librerías no saben si situarlos en ficción o en no ficción. Y, por último, está el «Manual de Resistencia», que es un producto de márketing con más ego que interés. Una auténtica prueba de resistencia para el lector.

En «Memoria viva de la Transición» (Plaza&Janés, 1990), Calvo-Sotelo explica que hay dos modelos de gobierno: «En uno, el presidente se apoya sobre la llamada línea ejecutiva, sus ministros, y les confía plenamente el programa, su ejecución y su seguimiento.

En el otro modelo, el presidente forma a su lado un gabinete de expertos que reproduce, a escala reducida, el esquema de los ministerios, y con él organiza y vigila el trabajo de los ministros; es el esquema de la desconfianza».

Este segundo modelo es el que puso en marcha Sánchez tras la moción de censura: un gabinete de ministros coordinados (o descoordinados) por Carmen Calvo, sin mayoría para legislar ni capacidad para gobernar; y un «gobiernito» en La Moncloa, con su jefe de Gabinete, Iván Redondo; Félix Bolaños, secretario general de Presidencia; José Manuel Albares en el área internacional; o Manuel de la Rocha para la cuestión económica. Estos han sido el auténtico pilar del primer Gobierno Sánchez, creado para una construcción propagandística más eficaz posible de un candidato electoral. De gobernar se han ocupado más bien poco.

Pero hete aquí que en esta nueva etapa hay que tener en cuenta que el Gobierno de La Moncloa es bicéfalo, como demuestra a marchas forzadas Pablo Iglesias: filtrando los nombres de ministros y dando entrevistas a en medios afines.

Pero, ojo, que cuando empezamos a detectar los dos gobiernos y el gobiernito, resulta que PSOE y Podemos anuncian un nuevo órgano de coordinación formado por ¡diez personas! Es decir: cuatro gobiernitos en uno, vigilándose los unos a los otros. Todo muy soviético.

Y, por cierto, ¿todo esto quién lo paga? ¿Dónde están los que gritaban contra los asesores y la casta? Madre mía.

Juan Fernández.Miranda ( ABC )