CUIDAR LA DEMOCRACIA

Hace cuatro años Manuela Carmena fue elegida como alcaldesa de Madrid a pesar de no ser la candidatura más votada. Entonces, claro, le pareció muy bien.

En cambio, en la hora de su despedida, cuando la suma de la segunda, la tercera y quinta fuerza con representación en el Ayuntamiento de la capital le gana en concejales, advierte al público en general: «Hay que cuidar la democracia».

En su adiós como alcaldesa, y parece que también de la actividad política, Carmena disertó con superioridad moral, como si la entrega de la vara de mando a Martínez-Almeida supusiese para Madrid la declaración del estado de sitio, alarma y excepción.

La democracia del 78 tiene casi los mismos años que el nuevo alcalde. Qué le vamos a hacer. La nueva política de hace cuatro años se ha hecho vieja.

El populismo de entonces está disuelto en las instituciones o se ha marchado a casa. Volverá a ocurrir con los nuevos excesos que por naturaleza tienden a durar lo que una mala digestión. El bipartidismo está en vías de reconstrucción.

Juan Pablo Colmenarejo ( ABC )

viñeta de Linda Galmor