La Yoli. Orgullosa de ser comunista. Orgullosa de amasar millones de desempleados en la ganadería, la agricultura o la industria al imponer aberrantes costes energéticos y alentar la desleal competencia extranjera. Orgullosa de la mayor tasa de desempleo del mundo desarrollado. Orgullosa de estampar sobre sus vestidos de hortera devenida en pija, el pin circular de la Agenda 2030.

Orgullosa de imponer a los españoles la dieta, los peajes, el fin de los viajes en avión o el exterminio del diesel. Orgullosa de la “memoria histórica” que reescribe nuestro pasado para blanquear el genocidio anticatólico que costó la vida de 8000 sacerdotes y religiosos entre 1936 y 1939 y de más de 60.000 españoles en la retaguardia republicana; genocidio que fue perpetrado bajo las pañoletas rojas de la hoz y el martillo. Orgullosa del comunismo genocida de más de 100 millones de vidas en el siglo XX. Orgullosa de visitar al Papa Bergoglio.

Y Bergoglio, orgulloso de conversar con ella. Con un par.

Son tal para cual… Yolanda Díaz y Jorge Mario Bergoglio. Ambos filomarxistas. Ambos rodeados del credo según el cual las fronteras nacionales de los Estados deben ser derribadas, la identidad cristiana arrasada y la tiranía ecologista impuesta como nueva religión globalista.

Porque de eso y de mucho más han hablado la ministra comunista y el Papa rojo. También, cómo no, de la “reforma laboral” que cocina el actual gobierno español.

¡Los comunistas españoles preparando una reforma laboral! Y el Papa, aplaudiendo. ¿Estos tipos planteando reformas para los trabajadores? Los hechos desmienten a los comunistas y destrozan a la izquierda. Y es que si hubo situación de pleno empleo en España, con leyes que reconocían pagas extras, pagas a los obreros sobre beneficios empresariales, el puesto de trabajo fijo y blindado, y el proletario de tartera y alpargata convertido en clase media, fue gracias a un periodo de la historia que borró el comunismo del mapa político español: el régimen franquista.

Fueron el General Franco y sus ministros obreristas de Falange aplicando la Doctrina Social de la Iglesia y dando vigencia a la Encíclica “Rerum Novarum” dada por  León XIII. La Iglesia podía entonces decir que su Doctrina era aplicada para beneficiar a los trabajadores mientras años atrás, entre 1931 y 1939, había sido progresivamente liquidada por los predecesores de doña Yolanda Díaz, los abanderados sovietistas matacuras.

Yolanda Díaz quiere aparentar “Robin Hood” pero en su ideología habita el materialismo, la represalia, el globalismo y la lucha de clases. Se reúne con un Papa traidor a Europa y a la cristiandad y este, que conoce de la notoria filiación comunista de Yolanda, no sólo la agasaja sino que le tolera que no pida perdón por lo que las siglas comunistas hicieron en el siglo XX español: exterminar a la Iglesia católica en España durante ocho años (1931-1939) y llevarnos a la Revolución bolchevique.

Se ha visto a un Papa exultante ante la ministra española. No se le vio tan contento ni tan ufano cuando Donald Trump pisó el Vaticano. Tampoco cuando, refiriéndose a liderazgos como el de Viktor Orban o Marine Le Pen, llamó a condenar a los que “levantan muros en vez de puentes” o a condenar a Europa por las muertes de inmigrantes en el Mediterráneo mientras agasajaba en Lesbos o Lampedusa a los invasores. Invasores que en no pocos casos cometieron atentandos yihadistas en suelo europeo.

Bergoglio es parte del Mal que asola a las Patrias y el banderín de enganche de la Agenda 2030. Un Papa que no ha pisado la tierra de María que es España, y que ha calificado a nuestra Patria española como territorio “en conflicto”. Un Papa que desprecia a España y que recibe a comunistas en sede papal. No es de extrañar semejante actitud cuando, en el reciente pasado, Fidel Castro fue abrazado y Evo Morales honrado por el siniestro Papa montonero. En el colmo, el Papa llegó a decir que “son los comunistas los que se parecen a los cristianos”.

La última Encíclica bergogliana es un redacción andrajosa y densa de las filias y tópicos defensores del ecologismo, de la sociedad multicultural y de la tolerancia ante gobernantes abortistas y eugenesistas. Una verdadera cochambre que a lo largo de sus 44.000 palabras no dedica un solo epígrafe a la lucha por la vida no nata, por los valores morales cristianos contra el relativismo ni contra la terrible amenaza para la vida y la seguridad que implica la invasión de culturas anticristianas.

La cumbre comunista de Roma sólo ha servido para encumbrar a Yolanda Díaz; para realzar su imagen, que se cotiza al alza entre la izquierda; para engañar a los obreros cristianos que se dejen engañar; para implantar, más a fuego si cabe, la falsa superioridad moral y política de la izquierda pija y caviar estafadora de obreros y pueblos.

Bergoglio, una vez más, ha atacado a España y blanqueado al comunismo y al globalismo.

Una joyita, vamos.

José Miguel Pérez ( El Correo de España )