DE AQUÍ A MAYO, TODOS FACHAS

Ahora que sabemos que Pedro Sánchez puede que mande en su Gobierno lo mismo que la Tomasa en los títeres, que hasta sus ministros le corrigen públicamente sus ocurrencias, nos queda saber quién pretende mandar en la calle. Y allí desde aquel «la calle es mía» de Fraga no se conoce otra hegemonía que la que tratan de imponer la izquierda y el nacionalismo en sus distintos formatos, ya sea separatista, filoterrorista o mediopensionista.

De tal forma que los escraches son «legítimos y justos», «jarabe democrático de los de abajo» dijo Pablo Iglesias, cuando se hacen contra un político del PP, de Ciudadanos o de Vox, mientras que son «actos fascistas» cuando quien sufre el acoso es un dirigente populista de izquierdas, como aquel día que el ilustre vecino de Galapagar, acobardadito, corrió a llamar a Rajoy para que le enviase un montón de guardias a protegerle porque unos zaragozanos con banderas de España se manifestaban en los alrededores de un cónclave podemita a orillas del Ebro. Inadmisible.

Es un clima. Creen que la calle es de ellos. Ayer, algunos «progres» de manual se mostraban alarmados por el hecho de que en la sede de la Comunidad de Madrid se hayan colocado dos grandes banderas de España para festejar el aniversario de la Constitución. ¡Otra provocación! ¡Hace falta ser franquista! Porque a buena parte de la izquierda y a los nacionalistas una bandera de España le sienta peor que el agua bendita a la niña del Exorcista, se ponen malos, como fuera de sí.

Están nerviosos. El resultado de las elecciones andaluzas les ha dejado tan desconcertados que han respondido con el tan socorrido detector de «fascistas» lanzando a la calle a sus brigadillas contra los fachas. Una marchas de zarramplines libertarios corta una calle en Sevilla al grito de «No pasarán». Los viajeros del autobús no entienden nada: «A ver si se les hace tarde para el botellón…».

En la Universidad de Barcelona se organiza un acto para romper públicamente la bandera de España. Se echa de menos a Dani Mateo, la verdad, debe ser que hoy no tiene mocos. Casi al mismo tiempo, un CDR de guardia le monta una pajarraca tremenda a Manuel Valls en su primer mitin callejero en Barcelona. Tiene que salir escoltado. La primera en la frente, «que coja miedo». Solo un discurso, el suyo. Solo una opción, la suya. Solo una bandera, la suya. «¡La democracia está peligro!». De aquí a mayo, todos fachas.

Álvaro Martínez ( ABC )

viñeta de Linda Galmor