Clarificador inicio del docu. «Imagine que vivimos en una edad de razón y la alarma sobre el calentamiento global se disfraza de ciencia, pero no es ciencia, es propaganda. No hay evidencia directa que asocie el calentamiento global del siglo XX a gases de efecto invernadero generados por el hombre. El calentamiento no es ya simplemente una teoría sobre el clima es la moral definitoria y causa política de nuestro tiempo, además de un inmenso negocio”.

Cambio climático: el mayor fraude de la historia

Título: La Gran estafa del calentamiento global (The Great Global Warming Swindle’) el docu censurado por gobiernos e instituciones lacayas de todo el mundo. La clarividente cinta, realizada por el productor de televisión británico Martin Durkin, presenta a científicos, economistas, políticos, escritores y otros intelectuales de todo el mundo que desmontan, con argumentos y datos objetivos, la teoría del calentamiento global, al que califican como «el más grande fraude de todos los tiempos».

Apenas deja lugar a dudas: todos – repito, todos- los que atribuyen el calentamiento global a la acción del hombre están mintiendo. Apoyándose en prestigiosos científicos (entre ellos el cofundador de la hogaño funesta Greenpeace, Patrick Moore) se desmontan los disparatados y anticientíficos dogmas de los que profetizan el apocalipsis climático. No dudan del calentamiento del planeta: este ya se ha producido en otros y varios momentos de la historia. Humana. Y prehumana.

El putrefacto ecologismo del sistema

Obviamente, nuestro planeta se ha calentado o enfriado sin que la causa de este fenómeno pueda ser atribuible al consumo de combustibles fósiles, a los automóviles o al desarrollo tecnológico de los dos últimos siglos. Mutando: de contaminantes combustibles fósiles a contaminantes energías verdes. Y mucho, muchísimo parné de por medio.

Por otro lado, el docu permite reflexionar sobre las causas de la “emergencia” del movimiento ecologista, con tintes terroristas, que en opinión de muchos, se encuentra vinculado con el afortunado derrumbe del comunismo europeo y cómo se ha transformado en un movimiento – con sus correspondientes grupúsculo bien, muy organizados – que rechaza el crecimiento económico. Sobre todo del legítimo de los países pobres. Eso sí, ellos siempre beneficiados.

Ains, los suculentos negocietes con el gas ruso

Luys Coleto ( El Correo de España )