DE GOBIERNO BONITO A ZOMBIE

Hay que ver en qué se nos ha quedado el «Gobierno bonito» de Sánchez… A su gabinete le ocurre exactamente lo mismo que a él: encoge, mengua, pierde lustre y muestra su auténtica naturaleza en cuanto traspasas la corteza exterior para escrutarle las tripas. Lo que esconde ese Ejecutivo parido a semejanza de su creador es en realidad tan feo como aparente llegó a ser su imagen. Falso, maloliente y fraudulento. Un gobierno Dorian Grey cuya verdadera esencia, oculta tras gruesas capas de maquillaje mediático, permanecía a buen recaudo en los sótanos del sanchismo hasta que ha empezado a vérsele el rostro.

Contemplada en perspectiva, la caída de Màxim Huerta se antoja ahora tan cruel como injustificada. Al fin y al cabo, el depuesto responsable de Cultura no era más que uno de los muchos españoles sometidos por la Agencia Tributaria de Montoro a un proceso inquisitorial filtrado con evidente intencionalidad política, del que salió con bien pagando lo que le exigía el fisco. En comparación con Dolores Delgado, Huerta podría considerarse un servidor ejemplar. Incluso Carmen Montón, la fugaz ministra de Sanidad, estaría en su derecho de pedir el reingreso en el Consejo si permanece un minuto más en él la todavía titular de Justicia.

¿Qué llevó al doctor Sánchez a dar la patada a Montón? La mentira sobre su presunto máster, obtenido a modo de regalo. O sea, una actuación similar a la mantenida por él en lo referente a su tesis. Pero insisto; lo de la fiscal en excedencia Delgado es infinitamente más grave. Aquí ya no hablamos de chanchullos, medias verdades o adornos curriculares, sino de connivencia con las cloacas más hediondas del Estado. Y la notaria mayor del Reino no puede ser una persona pillada en flagrante compadreo con un individuo como Villarejo. Lo que representa ese excomisario es totalmente incompatible con el concepto mismo de Justicia y no digamos con la cartera encargada de ese negociado.

El contenido de las conversaciones grabadas por el policía actualmente encarcelado produce tanta vergüenza ajena que sorprende la resistencia numantina de «Lola». Cualquiera en su lugar no solo habría dimitido ya, sino que desaparecería de la circulación una temporada. Cualquiera que tuviera dignidad, claro está. Ella afirma que este Gobierno «no va a ceder al chantaje». Si ha cedido pública y notoriamente al del separatismo catalán ¿por qué no iba a sucumbir al de ese paseante de los bajos fondos conocido por deshonrar sistemáticamente su placa?

El tipo dispone de material para la extorsión, es evidente. Aunque se ve que la amiga del juez prevaricador Garzón tiene la cara de cemento armado. Tanto como para mirar sin sonrojarse al ministro a quien llama jocosamente «maricón», después de haber dado cinco versiones distintas sobre el contexto y destinatario de semejante apelativo.

Tanto como para relatar entre risas un episodio de pederastia protagonizado al parecer en Colombia por un grupo de togados españoles a quienes la entonces fiscal en activo sorprendió in fraganti y no denunció. Tanto como para permitir que la Audiencia Nacional sea sospechosa de haber brindado un trato de favor a un delincuente reclamado por la Justicia de Guatemala, previo pago por parte de éste de cinco millones entregados al excomisario acusado de corrupción con el fin de que los repartiera entre los encargados del caso y/o sus sustitutos ocasionales.

Isabel San Sebastián ( ABC )
viñeta de Linda Galmor