DE LA REBEQUITA A LA MANGA CORTA

La duración del Estado de Alarma me ha recordado aquella anécdota cofradiera del hermano del poeta Rafael de León. Su hermandad del Silencio había sufrido un enorme parón en aquella Madrugada sevillana y discutían en un cabildo la duración de esa obligada detención de la cofradía. No se ponían de acuerdo en los minutos.

Hasta que el ingenio familiar del hermano del poeta saltó, y con toda la gracia del mundo precisó: -Señores: yo les voy a decir cuánto duró exactamente el parón. A mi pareja le cayó junto a un puesto de calentitos. Y con el olor de la masa frita y el hambre que llevaba, pude saber lo que duró el parón.

Tardó exactamente, hermanos, lo que se tarda en freír… ¡catorce ruedas de calentitos! Que fueron las que conté hasta que la cofradía pudo volver a echar a andar. Usando un sistema de medición práctico y parecido, yo les puedo decir lo que ha durado el Estado de Alarma, que dicen que acaba el próximo lunes día 21.

Ojalá no se compliquen los contagios y volvamos atrás después de tantas fatiguitas, se abran las fronteras y la economía se reactive. ¿Quieren saber lo que de verdad y en términos prácticos ha durado el Estado de Alarma? Pues el Estado de Alarma ha durado desde la invernal rebequita de punto con pelotillas de Fernando Simón a su veraniega camisita blanca de mangas cortas.

Pasando por aquella camisa negra, tan de Mussolini o de los palmeros de Peret, que se puso como signo de condolencia en los días del luto oficial, porque la rebequita a media asta aún no se ha inventado y la corbata no la conoce.

Que acabe el Estado de Alarma es una gran alegría y un signo de esperanza y de confianza en que al menos lo peor de la epidemia ha pasado. Pero la mayor alegría de la situación de «nueva normalidad» es que me imagino que ya no tendremos que seguir viendo y oyendo todos los días por televisión el parte de guerra de Don Simón y su tetrabrick de mentiras.

¡Qué alivio tendrá que ser poner la tele y que no te salga Don Simón con sus ridículas manguitas cortas de la camisita blanca diciendo que el número de muertos sigue igual! Lo más descorazonador y menos confianza nos ha dado del Gobierno en estos meses terribles es que este señor fuese director del Centro de Coordinación de Alertas y Emergencias Sanitarias.

Así han ido las alertas y las emergencias sanitarias. ¿Pero no podían haber encontrado a alguien que se expresara con mayor claridad y contundencia, que transmitiera confianza y esperanza, aunque no fuera director de nada ni experto en dejarnos con el alma en un puño con sus cifras diarias de hospitalizaciones, contagios y muertes?

Lo mejor del fin del Estado de Alarma será comprobar que termina el Telediario de la Mentira de Don Simón, al que han hecho un personaje popular, del que hasta venden camisetas con su imagen. Imagen penosa.

La menos convincente posible. ¿Y el atuendo? Cualquier presentador de telediario no digo ya de las cadenas adictas, terminales de las mentiras del Régimen social-comunista, sino de una televisión local aparece mucho mejor vestido que Don Simón con su barba de dos días, sus cejas dejadas crecer, sus pelos alborotados como la chica ye-yé que este año no cantarán los mozos en los tendidos de Pamplona por San Fermín.

¿No podían haberle buscado un traje en condiciones y una corbata a este hombre? En los primeros días era una pura contradicción: los altos mandos del Ejército, de la Guardia Civil y de la Policía con sus uniformes y sus condecoraciones, dando imagen de Estado, y Don Simón con su rebequita y su incapacidad de comunicación.

A ver si el día 21 acaba el Telediario de la Mentira de este señor, que empezó con las tres ya históricas que recogía ayer Nieto en su antológica viñeta: no habrá contagios, no hay peligro en manifestarse y las mascarillas no son necesarias.

Antonio Burgos ( ABC )

viñeta de Linda Galmor