DE TODOS Y PARA TODOS

La inauguración solemne de la Legislatura ha vuelto a encontrar en el Rey Felipe una certeza moral para los demócratas de este país.

La unanimidad de los medios al destacar la llamada del Monarca a que «España no puede ser unos contra otros» es la más clara evidencia de que padecemos un serio problema de convivencia. Cuestión nada menor en una democracia avanzada como la nuestra.

Nos equivocamos, por tanto, cuando pensamos que el desencuentro entre los españoles se explica por la tradicional división entre la izquierda y la derecha. Ya no es así. Como tampoco es un asunto entre ricos y pobres: Sánchez e Iglesias poseen más riqueza que la media de los españoles.

En realidad, el debate ahora mismo se libra entre los que creemos en la unidad de España y quienes quieren romperla. Entre los que defendemos la Constitución y el Estado de Derecho y quienes pretenden burlar las normas más elementales de nuestro armazón jurídico.

Entre los que están con el sistema y los antisistema. En definitiva, entre los que creen en la democracia y quienes la utilizan para cargársela. Por eso, las palabras de Felipe VI han sido tan oportunas.

El Astrolabio ( ABC )