Los más astutos defensores de la política  de agresión de Rusia, no caen en las groseras argumentaciones de la izquierda patética sino que presentan la situación más allá de argumentos morales antiamericanos – que también – como una cuestión de interés nacional para España según la cual España no necesitaría para nada integrarse en la política de la OTAN puesto que Rusia no tiene ningún conflicto con nuestra nación y que nuestro único enemigo real es Marruecos y de este no necesitamos que nos defienda la alianza atlántica porque nos bastamos y nos sobramos solos.

Sin entrar en el terreno de la moral de los bloques en conflicto que a estas alturas sólo conduciría a bizantinismos estériles y falsos como cuando en los años de la guerra fría los intelectuales occidentales desmenuzaban laboriosamente los pros y los contras de posicionarse o no en contra del cada vez más claramente terrorífico universo comunista ni tampoco en la falacia de que Rusia no tiene ningún conflicto con España, es conveniente analizar el fundamento de esa tesis de que España se puede defender sola de la amenaza marroquí.

Por ejemplo a la muerte de Franco en Melilla estaban estacionadas más o menos el mismo número de unidades militares que hay ahora pero si bien el Tercio Gran Capitán I de la Legión tenía entonces tres Banderas (batallones) ahora tiene una, los dos Grupos de Regulares tenían en total tres Tabores (también batallones) y ahora solo hay uno.

El regimiento de caballería acorazada Alcántara ahora solo tiene un escuadrón (compañía) de carros y otro mecanizado (todo ello según la web pública del ministerio de Defensa). Así que las fuerzas en presencia no han dejado de disminuir mientras que las marroquíes no paran de crecer.

Además el factor motivador de la fuerza lleva más de cuarenta años viéndose, digamos disminuido, por las políticas de permisividad y apaciguamiento frente al reino alauí que a nada positivo para España han conducido.

En estas condiciones ¿ se puede sostener la tesis de no necesidad de apoyo militar para España en caso de guerra?. Me recuerda a los días de febrero de 1917 cuando los jerarcas zaristas se creían totalmente seguros frente a las amenazas revolucionarias hasta que en un solo día los cosacos y los regimientos de la Guardia Imperial estacionados en Petrogrado abandonaron su lealtad al régimen y este colapsó.

Esos jerarcas zaristas eran estúpidos e ignorantes pero dudo mucho que los actuales partidarios españoles de Putin I y defensores de su agresión a Ucrania no sepan que España está en una posición política y militar extremadamente frágil ante un ataque de cualquier tipo y origen.

Manuel Puebla Ruiz ( El Correo de España )