Hace unos días tuvo lugar en Molina de Segura (Murcia) un hecho muy desagradable, que muchos pudieron ver por las redes sociales. A plena luz del día un hombre (español) fue salvajemente agredido al salir de su coche. No ha muerto de milagro, habiendo recibido cortes con cuchillo de grandes dimensiones.

Por poco se ha quedado sin la mano, y durante su defensa consiguió utilizar el mismo cuchillo de los agresores dando algún corte de muchísimo menor consideración a los agresores. Los agresores están en la cárcel, y el hombre en el hospital, pero detenido.

A grandes rasgos, esos son los hechos. Ahora la reflexión al respecto.

Primero en cuanto la legislación. Creo que el agredido estará puesto en libertad, y más bien pronto, pero aquí hay que pararse en el mensaje que se lanza desde el sistema penal. El mensaje oculto, pero realmente presente es que una persona no debe defenderse.

Es el estado que tiene el monopolio de la violencia, y solamente por medio de sus instituciones es cómo hemos de defenderse de atropellos que podamos tener en nuestro pase por este mundo (y bajo la mirada de sus dueños). Porque la amenaza desde el sistema legal está allí: como te muevas un milímetro más allá de lo que se te permite – que a ciencia cierta no se sabe bien si existe, ni en qué consiste – podrás tener consecuencias incómodas. Quién sabe hasta qué medida.

Segundo, está el mensaje de los medios, al servicio fiel del sistema. Porque no hay periodismo, sino propaganda. Antes que la noticia que circulaba por las redes se haya meditado socialmente en su tiempo natural que requiere la gravedad de los hechos y su contexto, ya nos llega la noticia de la detención del agredido

No se profundiza en las circunstancias ligadas a las agresores; se difunde de prisa y corriendo, a un par de días ya, que el agredido ha sido detenido. La misión de ese mensaje de la prensa es llegar a difundir y calar en los huesos de los ciudadanos perturbados: oye, que quieta la reflexión allí, no se hable más, que lo que ha hecho el agredido está mal, “porque ya ves que está detenido”.

Porque si no hubiese hecho algo malo, seguro que no se le detendría. Porque nuestros dioses gobernantes no pueden fallar, igual que sus mandamientos que nos ha sido dados en la legislación. Esto es lo que produce la noticia de este tipo. En los miembros crédulos de socing (“socialismo inglés”, ideología del 1984).

Sin embargo, una persona libre, que desea y quiere sobrevivir, que quiere dejar un legado decente a las siguientes generaciones; o el que simplemente quiere vivir en un mundo decente no corrompido… ese tal no permitirá que la ingeniería social de cualquier clase le domine.

Que uno se defienda, es de derecho natural. Está impreso en el instinto de las criaturas. Algunas personas quedaron impactadas para siempre por imágenes y vídeos de fetos – niños no nacidos – que intentaron huir de la succión o de instrumentos diversos para abortar. Es desgarrador.

En el mundo animal lo vemos. En las sociedades humanas desde siempre. Si coaccionas ese derecho de alguna manera, cohíbes a la misma naturaleza humana. Si asumes como tuyo ese proceder antinatural, has perdido ya. Te han herido en tu ser.

Sí tienes derecho a defenderte, y defender a otros de la agresión. Antes de que llegué la policía. Si es que llega. Para eso debes estar preparado, en primer lugar mentalmente. Para defenderte con eficacia, de forma justa y proporcional.

Por último, no solamente tú como individuo, sino tú como parte del colectivo que no debe pensar de forma aislada, sino organizada y solidaria.

Milenko Bernadic ( El Correo de España)