Ahora resulta que Irene Montero esa comunista, más mala que un dolor, ministre de Igual-da por ser ella una «mujer empoderada y haber obtenido el puesto que ocupa por los méritos que toda España conoce» quiere exportar esas leyes, que, ¡asombrensen!, ya han sido aprobadas en trece comunidades autónomas (siendo la de Canarias la más «progresista» ¡faltaría más!), a una norma de rango estatal.
Pues les diré mi opinión sobre este tipo de cuestiones: nada me importa la vida privada de cada quien y considero inobjetable la unión civil de dos personas del mismo sexo porque como personas tienen derechos que les amparan y protegen para vivir cómo, y con quien, quieran, siempre que cumplan las obligaciones que todos tenemos.
Pero rechazo absolutamente que quienes realizan ese tipo de uniones, y mucho menos el ganado éste transexual, se arroguen la semántica del Matrimonio, y mucho menos derechos familiares como la adopción de niños. Esas uniones además de atentar contra la gramática, en sus autodefiniciones, van en contra de la moral, no ya la católica es que cualquier pueblo primitivo, del Amazonas o del África profunda, abominaria de semejantes delirios antinaturales.
Me da grima cuando un «tío» habla de su «marido», o una «tía»  de su «esposa» y no puedo llegar a pensar en los atascos léxico-conyugales que se generarán con los transexuales. Más les valdría a esos colectivos pensar en formas de llamarse entre los integrantes de las parejas.
Para que no digan que soy un holgazán, les propongo las siguientes: «pareja», «compañera/o», «mi-cielo», «mi-amor», «mi-vida», «mi-percutor», «mi-Lesbi», yo que hostias sé, pero que no vampiricen Marido y Mujer, o mi preferido Esposa/o, que ya da mala gana, e hiede, tanta estupidez.
Puedo admitir que no todos los matrimonios «tradicionales» sean perfectos, ¿pero quién, o qué, lo es?, si hasta a Dios le toca, a veces, escribir recto con renglones torcidos, pero es intolerable la pasividad, no ya de unos políticos emasculados mentales y morales, sino de los siervos (en España hace lustros que no hay ciudadanos, sólo somos siervos con el único derecho de contribuir al fisco para el sostenimiento de un Estado fallido y una partitocracia esquilmadora) que están tragando, cual faquires, con toda esta delirante neolengua globalista.
Pero si hasta la Federación francesa de Rugby permitirá a transexuales hombres, sin necesidad de realizarse cirugía genital, competir en equipos de mujeres, imagino que compartiendo vestuarios y baños femeninos. Ante este estado de cosas, las feministas de toda la vida deben estar groguis, porque los «avances progresistas» trans, queer y LGBTI las han dejado, completamente, colgadas de la brocha. En fin, lo que se avecina resultaría cómico sino fuese una tragedia.
Porque, para más escarnio, resulta que a esos colectivos todos los costes de las cirugías, procesos de hormonacion, inscripciones registrales y un sinfín de gabelas más serán sufragados con dinero público de nuestros impuestos, mientras se desatiende la emergencia social, y las colas del hambre, que han generando las criminales políticas malgubernamentales.
Los 70 carnuzos que han votado a favor de la ley de marras, al igual que los que votaron, a nivel nacional, la ley He-Rodhes, que legítima el brutal adoctrinamiento a los niños en todas estas porquerías LGTBI, que les cuenten a sus Abuelos (si los tienen), a sus Padres, Hermanos e Hijos que han aprobado unas leyes cojonudas y que ahora uno puede ser lo que quiere ser, también, ¿porque no?, «bifasico» o «trifasico» y que hay que admitir esas uniones, y «educar» a los niños en la «diversidad» sexual, y ser inclusivo porque no hay que dejar a nadie atrás.
Sólo tengo un pero al anterior enunciado, he hablado de Padres con mayúscula, pero viendo, los desquiciados engendros antropomorfos que tuvieron, debería haberlo escrito en minúscula, porque para esa prole luciferina más les valdría haberse aguantado las ganas.
En fin, estamos rodeados pero como arengó un general estadounidense a sus, zaheridas y cuasi desmoralizadas, tropas, durante la II Guerra Mundial: «Tenemos al enemigo al norte, al sur, y también al este y al oeste. ¡SOLDADOS, AHORA YA NO SE NOS PUEDEN ESCAPAR!»
Rafael  López ( El Correo de España )