DEGOLLINA EN FERRAZ

Empezó siendo un baile, uno de tantos en época de urnas, pero el rigodón se ha tornado en degollina en Ferraz. Sánchez liquida al 80 por ciento de los candidatos que en 2016 le acompañaron en las listas al Congreso y al 86 por ciento de los que integraban entonces la papeleta salmón al Senado.

La limpia no es comparable a la que Casado ha hecho en las candidaturas del PP, también exhaustiva, toda vez que son las primeras que este ha presentado estando al timón en Génova.

¿Qué ha cambiado tanto en el PSOE como para que Ferraz haga borrón y cuenta nueva en la tripulación parlamentaria? O mejor ¿qué extraordinarias propiedades reflexivas aporta el nuevo colchón como para que quien allí se tumba decida hacer tabla rasa con lo decidido hace menos de tres años?

Hay que atribuir esas propiedades al colchón, y solo al colchón, porque «reflexión» y «Sánchez» no suelen conjugar bien en la misma frase si nos atenemos a la forma en que el líder socialista elige a sus compañeros de viaje, pues en su convoy lo mismo cabe Ciudadanos, que Podemos, que los separatistas, que los proetarras, que el PNV y sepa Dios cuántos más vagones puede enganchar el estadista de Tetuán a su tren con tal de que siga parando en La Moncloa.

Cierto es que la limpia también nos aclara el papel que Sánchez otorga a las Cortes, al trabajo parlamentario, y su querencia a gobernar por decreto, como ha hecho hasta más allá incluso de la disolución del Parlamento con el invento tramposo de los «viernes sociales», que sirven tanto para aumentar subsidios como para perseverar en lo de sacar a Franco del Valle de los Caídos.

La imagen de Susana Díaz con la mirada perdida en el Comité Federal tras recibir la sentencia, que ilustraba ayer la portada de ABC, habla a voces del cesarismo que Sánchez ha llevado a Ferraz.

El sanchismo no hace prisioneros y ni siquiera la entregada adulación al nuevo césar garantiza obtener el plácet del líder. Ahí tienen a José Blanco, exministro de Fomento y exsecretario de Organización, alfil del zapaterismo, fuera de la lista europea pese a la catarata de elogios inmoderados que desde hace dos meses lleva vertiendo a Sánchez y su magna obra, que ni Adriana Lastra…

Todos los ministros del llamado «Gobierno bonito» (menos Calviño) están en las listas, cuando en 2016 no contó ni con Carmen Calvo, a la que luego erigió en vicepresidenta. 2019, nace un nuevo PSOE: el Partido Sanchista O Enlacalletequieroya.

Álvaro Martínez ( ABC )

viñeta de Linda Galmor