DEL ESPÍRITU DE ERMUA A…LA NÁUSEA

Este fin de semana tuvieron lugar dos actos de exaltación del terrorismo en sendas localidades del País Vasco. En Hernani, cientos de proetarras tomaron las calles el sábado para homenajear a José Javier Zabaleta Elosegi, Baldo, excarcelado tras cumplir 29 años por su implicación en atentados como el perpetrado en el bar Haizea de Zarauz (1980), que costó la vida a cuatro guardias civiles y un vecino de esa localidad guipuzcoana.

Al día siguiente, en Oñate, se celebró un acto de características similares para dar la bienvenida al secuestrador de José Antonio Ortega Lara Xavier Ugarte Villar, condenado en su día a más de 200 años de prisión. En ambos casos, los criminales recorrieron junto con amigos y familiares pasillos humanos formados por proetarras, entre banderas, bengalas y gritos de apoyo de la hez de la sociedad vasca.

Los hechos han sido denunciados por las asociaciones de víctimas por constituir casos palmarios de enaltecimiento del terrorismo y humillación a las propias víctimas. Los partidos constitucionalistas PP, Ciudadanos y Vox han exigido la prohibición de estos homenajes, que vienen desarrollándose con absoluta impunidad y en no pocos casos incluso están auspiciados por instituciones públicas en manos de los proetarras.

El escándalo por estos dos últimos aquelarres ha sido tal que la Delegación del Gobierno en el País Vasco ha decidido poner los hechos en conocimiento de la Fiscalía para que adopte las medidas oportunas. El caso es que, desde que Pedro Sánchez llegó al poder, se han registrado hasta 177 homenajes públicos a terroristas, celebrados con total impunidad, lo que dice mucho de la inacción del Ejecutivo socialista. Ya es casualidad que el PSOE vaya a gobernar Navarra gracias a la aquiescencia de los bildutarras.

Qué lejos quedan los días del Espíritu de Ermua. Hoy, los proetarras no se van escondiendo por las esquinas, avergonzados de ser lo que son. Hoy, los proetarras homenajean a los más despiadados asesinos en las calles vascas y en Madrid apoyan mociones de censura para instalar candidatos socialistas en la Moncloa; candidatos que demonizan al partido de José Antonio Ortega Lara y cortejan al partido de sus secuestradores.

Cosas que nos helarán la sangre, que diría la matriarca de los Pagaza. La náusea es indescriptible.

Libertad Digital